El futuro y el ahorro
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«El que no economiza será siempre un esclavo» Frase popular.

En el hogar de mi infancia el ahorro y el trabajo caminaron siempre de la mano. Cuando, por ejemplo, uno quería comprar algo de ropa para la Navidad, a nadie se le ocurría que llegaría así, de la nada, como un regalo. Tocaba lustrar zapatos, lavar el carro, limpiar el potrero o hacer alguna tarea adicional a las asignadas. El poco dinero ganado iba para las otrora populares alcancías. «El marranito» tenía su magia. Era imposible sacarle la plata hasta el último momento, cuando ya llenito, estaba listo para ser el puente entre uno y sus sueños.

Pero la cosa no se quedaba en ahorrar para darse un gusto. Mi abuelo, Óscar Arango, por ejemplo, le daba de Navidad a hijos y nietos unas pocas acciones de Coltejer, la empresa en donde trabajó hasta jubilarse. Esa empresa le entregaba como bonificación o en venta preferencial acciones a sus trabajadores, para incentivar el sentido de pertenencia y reforzar valores esenciales de la cultura de la región, como el trabajo, el ahorro y la inversión.

Debo confesar, sin embargo, que me dio mucha brega aprender a ahorrar de adulto. Como país, promovemos más el consumo y el crédito que el ahorro. No ahorré ni siquiera en CDT, una costumbre tan antioqueña, hasta entrada mi década de los 40. Tuvo que llegar una reunión con una buena asesora de Protección, quien me señaló con claridad que al paso que iba, después de años de trabajo ahorrando muy poco, mi pensión iba a ser bajísima, para cualquier estándar. Me dijo, educadamente: «póngase las pilas».

Y así lo hice, voy aprendiendo luego de un largo proceso. Mi historia no es singular, se parece a la de millones de colombianos. Todos necesitamos más educación financiera en nuestro país. He aprovechado el trabajo estable para «desatrasarme», consciente de que el desempleo puede llegar en cualquier momento y que, además, los ahorros son un camino extraordinario para realizar los sueños materiales: el viaje familiar, un hogar, esa casita en el campo y una pensión sin afugias. Ahorrar no es guardar lo que sobra. Es una forma de libertad, la posibilidad de no vivir al día, de no depender del crédito ni del azar.

El ahorro es también un asunto psicológico. Philip Zimbardo, el profesor de la universidad de Stanford, insistió durante los últimos años de su vida en lo crucial que puede ser reflexionar sobre nuestra relación con el tiempo y con el futuro en particular. Solo una mirada futurista y la asunción de responsabilidad sobre nuestro porvenir, desencadenará los hábitos de estudio y cuidado de nuestra salud e inversión. «Que el futuro nos dé alas», repite varias veces en su libro La paradoja del tiempo.

Algunos dirán que se trata de un privilegio de unos pocos individuos y familias de ingresos medios y altos. No es así. En Comfama hemos evidenciado con hechos y datos que el ahorro es importante y que familias de todo nivel socioeconómico están en este camino. El 90 % de los colombianos considera importante ahorrar y el 40 % lo hace habitualmente. Uno de cada tres hogares de ingreso bajo están ahorrando para el futuro . Hemos aprendido que funciona mejor cuando se tiene un propósito como la vivienda o la claridad de que es absolutamente necesario tener algún «colchón» ante un imprevisto.

Ahorrar no es fácil, para millones de hogares es un esfuerzo heroico, no una simple decisión racional. Pero hay casos fabulosos. Si una familia de ingresos inferiores a dos salarios mínimos ahorra un pequeño monto mensual (entre 50 y 80 mil pesos) durante 15 o 20 años, usando, por ejemplo, la cuota monetaria de su caja de compensación, podrá tener en sus manos, al cabo del tiempo, una importante porción de la cuota inicial de una vivienda o de la educación técnica de sus hijos. Si, además, destina el 5 % de su salario mensual al ahorro, ese proceso puede acelerarse y reducirse a cinco años. La magia del interés compuesto es una fuente de progreso.

Sin embargo, el reto es inmenso. Colombia aún ahorra poco frente a sus pares (si queremos progresar como país, debemos ahorrar casi el doble de la tasa actual). Mucha gente está excesivamente endeudada, sin posibilidad ni hábitos de ahorro e inversión. Tenemos un gran desafío de educación financiera y de consumo responsable. El problema no es la falta de intención. Es la falta de hábitos, de instrumentos y de conversación pública.

El ahorro es el mejor antídoto ante las calamidades financieras que pueden ocurrirle a cualquiera, como el desempleo, una muerte de un miembro de la familia, un gasto de salud inesperado o una quiebra de la empresa familiar. El ahorro es, además, y esto es quizá lo más importante, la plataforma de lanzamiento para que cada uno logre sus objetivos, la casa propia tan añorada, el estudio de los hijos o el viaje a ese país desconocido. Lo material no es lo principal, lo sabemos hace rato, pero el bienestar requiere de unas bases económicas que dependen, ante todo, del esfuerzo que hagamos para conseguirlas.

Por eso hacemos esta Revista Comfama. Hablemos de ahorro en hogares y en empresas. Queremos que organizaciones, trabajadores y familias nos preguntemos por cómo incentivar el ahorro. ¿Qué puede reemplazar el viejo «marranito»? Conversemos sobre el rol de la tecnología, las empresas y las entidades financieras. Es urgente aprender a vivir dentro de nuestros medios y no al borde del precipicio financiero. Una sociedad que ahorra no es una sociedad avara: es una sociedad que se cuida, que piensa en el mañana y que no delega en otros su destino.

Las historias que les traemos son reales y prácticas, y muestran que cuando las empresas se involucran, el ahorro deja de ser un camino solitario, nos recuerdan que cada familia e individuo puede asumir su responsabilidad sobre su vida futura. Escribir esta edición nos ha llenado de esperanza y, también hay que decirlo, de compromiso con convertir a Colombia, de la mano de familias, empresas e instituciones, en una nación de ahorradores. ¡Esperamos que la disfruten mucho y que se sumen a esta conversación!

Fuente:

-Reporte de Inclusión Financiera de la Superintendencia Financiera de Colombia y el programa de inversión Banca de las oportunidades 2024.Investigación Comfama con ---Cubo social 2024-2025.

"Ahorrar no es guardar lo que sobra. Es una forma de libertad, la posibilidad de no vivir al día, de no depender del crédito, ni del azar"

"Ahorrar no es guardar lo que sobra. Es una forma de libertad, la posibilidad de no vivir al día, de no depender del crédito, ni del azar"

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