Jhon Zapata Estrada, promotor de lectura de la Biblioteca Pedregal, nos ayudó a crear un decálogo para despertar en niñas y niños el deseo de leer.
1. El poder del ejemplo
Personas que leen, conocen y disfrutan de los libros infantiles son la mejor compañía. No puedes compartir el amor por la lectura si este no existe en ti. No te canses de leerle a niñas y niños por más que asumas que ellos ya deberían hacerlo por su cuenta. Es el vínculo lo que debe prevalecer.
2. Explorar múltiples géneros
Más allá de los cuentos, hay múltiples formas de disfrutar el lenguaje: rimas, poesía, adivinanzas, refranes, coplas y trabalenguas. Estas opciones diversifican la experiencia y muestran que la lectura es un universo amplio y enriquecedor.
3. Un espacio especial para leer
Contar con un ambiente óptimo y llamativo facilita la experiencia lectora. Puede ser un rincón de lectura o a través de un objeto que active ese momento especial. La lectura es un ritual que requiere tiempo y atención. Mientras quien lee crea un mundo con su voz, quien escucha construye otro en su interior
4. Un espacio especial para leer
Lee sobre el mundo que rodea al niño, pero también nútrelo de fantasía: otros paisajes, mares, volcanes, montañas y territorios que expandan su imaginación. Las palabras harán que estos mundos cobren vida.
5. Lecturas dramatizadas
No tienes que ser un actor experto, pero hazte consciente de la importancia del cuerpo, la voz, los movimientos y gestos para cautivar la atención y hacer volar la imaginación. …Incorpora sonidos, pausas, preguntas… Déjate llevar para que las palabras cobren vida en quien escucha; ya verás lo divertido que llega a ser.
6. Lecturas con sonido
Juegos literarios El lenguaje es un territorio de juego y creatividad. Transforma los textos, por ejemplo, jugando con las vocales: «Aserrín aserrán los maderos de San Juan», «Asarrrán, asarrán, las madaras da San Jaan», «Eserrén, eserrén, les mederes de Sen Jeen…».
7. Actividades complementarias
Actividades complementarias Desde la conversación sobre lo leído hasta la creación artística. Trasciende la experiencia de lectura por fuera del libro que la condujo. De este modo, los personajes y tramas se harán memorables y la imaginación estará al servicio de enriquecer la realidad de niñas y niños.
8. El libro como punto de partida para jugar
Inspirarse en libros como Pippi Calzaslargas permite idear dinámicas creativas: caminar de espalda, buscar tesoros, inventar historias, concursos de fuerza, hornear galletas, dibujos extraordinarios, monos de plastilina y todo cuanto se te ocurra.
9. Más allá de la escuela
Fomentar el placer de leer sin presiones académicas ayuda a que la lectura sea una experiencia libre y significativa. Acompañar a niñas y niños en este camino implica mostrar que los libros no solo enseñan, sino que también divierten, acompañan, retan y, sobre todo, emocionan.
10. Visitar entornos de lectura
Conoce las bibliotecas de la ciudad, su oferta y sus servicios. Descubre el mundo de posibilidades que puedes encontrar allí y aprovecha cada recurso que esté a tu alcance. Te sorprenderás al saber todas las opciones que hay .
Cada vez que una niña o un niño abre un libro, inicia un viaje sin fronteras. En nuestras manos está la oportunidad de ser sus cómplices en esta aventura: leer con ellos, compartir historias y mostrarles que las palabras son puertas abiertas a mundos infinitos. Porque la lectura no es solo un hábito, sino un puente hacia la imaginación, la empatía y el conocimiento.
¿Cómo fue que te enganchaste con la lectura?
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