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Las bibliotecas son humanas porque son las personas quienes leen, por eso, Libia, Laura y Melany nos invitan a descubrir que en sus bibliotecas las historias no solo se leen: también germinan, se tejen y brillan en el cielo.

Karl Ove Knausgård, escritor noruego, dice en La importancia de la novela que la misión de este género es entrar en el mundo y mantenerlo abierto. Quizás esa sea también la función de las bibliotecas: abrir mundos, no solo a través de los libros, sino a través de las historias vivas que se tejen en su interior.

Una biblioteca de semillas

ara Libia Valencia, la lectura fue un reencuentro con su infancia. Creció en una finca rodeada de naturaleza, pero fue en la pandemia cuando revivió esos recuerdos y buscó plasmarlos en palabras. Así llegó a espacios de lectura y a talleres de Naturaleza en Otraparte.

"Nos permiten despertar de nuevo, agudizar los sentidos y mirar el detalle, oler los aromas, degustar, escuchar los sonidos con mayor conciencia".

La biblioteca de semillas es un espacio valioso donde se custodia vida y se aprende a cuidar las semillas, como lo hicieron nuestros ancestros y ancestras. Los talleres ofrecen una experiencia enriquecedora, guiada por personas con gran sensibilidad y respeto por la naturaleza, quienes enseñan sobre semillas, árboles y aves a través de diversas metodologías. Además, se fomenta la siembra, el cuidado y el intercambio de semillas, así como la exploración de otras experiencias fuera de la biblioteca. Es una invitación a reconocer nuestra conexión con el planeta y la importancia de cuidarlo.

Una biblioteca de constelaciones

Desde niña, Laura encontró en las bibliotecas un refugio donde la lectura se mezclaba con el asombro. Hoy, en la biblioteca de Aranjuez, explora el universo no solo en los libros, sino en talleres de botánica, crochet y astronomía.

«La vez pasada hicimos una carta celeste para ubicarnos en el cielo según los hemisferios, los meses, los días y las horas».

Leer, para Laura, no es solo recorrer líneas de tinta, sino mirar más allá, conectar con el cosmos y dejarse sorprender por lo desconocido. Entre tejidos y relatos, entre estrellas y mapas celestes, encuentra un escape, consejos y un espacio donde el conocimiento y la imaginación la llevan siempre un poco más lejos.

Una biblioteca de emociones

Melany Ospina ha recorrido Antioquia con la Biblioteca Móvil, llevando libros a lugares donde la lectura se convierte en un puente de encuentro. En cada parada, ha descubierto que leer va más allá de descifrar letras: es interpretar gestos, escuchar silencios y descifrar las miradas de quienes se acercan a las páginas.

«Llevo cuatro años leyendo Antioquia, o al menos intentándolo, y puedo decir con certeza que el mundo está hecho para ser leído. Los libros son solo una puerta de entrada, pero las historias vibran en cada rincón y en cada persona».

Con el tiempo, aprendió a leer más allá del papel: en la emoción de un niño que acaricia por primera vez un libro ilustrado, en la sonrisa de un trabajador que se detiene un instante para imaginar, en la chispa que prende un poema cuando dos desconocidos lo comparten.

¿Cuál ha sido tu hallazgo más sorprendente en una lectura?

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