Un video en redes sociales con la pregunta «¿qué podemos hacer?» terminó convirtiéndose en una herramienta digital para conectar lo que algunas personas saben hacer con necesidades concretas de las comunidades afectadas por el terremoto.
Durante días, las imágenes de la tragedia ocuparon titulares y conversaciones. Pero, después de los mercados, el agua y las primeras ayudas, María José Giraldo se hizo otra pregunta desde su casa en Medellín: ¿qué más puede aportar una persona cuando lo que se necesita no cabe en una caja?
Sabía que vendría una etapa distinta: reparar viviendas, acompañar a las comunidades y recuperar capacidades para seguir adelante.
Una semana después del desastre nació Nodos. La iniciativa no busca recaudar mercados ni distribuir donaciones materiales, sino conectar personas, conocimientos y voluntades. Lo que empezó como la idea de reunir a unas pocas decenas de conocidos creció rápido: más de 4.000 personas compartieron la reflexión inicial en redes y, en pocos días, el registro superó las 2.200 personas dispuestas a aportar desde sus profesiones, oficios y experiencias.
Pero reunir gente con ganas de ayudar era apenas el comienzo. El desafío era conseguir que lo que cada persona sabía hacer encontrara una necesidad real.
Durante las conversaciones con líderes territoriales aparecieron necesidades que van más allá de la asistencia inmediata: recuperar medios de vida, atender la salud mental, fortalecer capacidades y reconstruir vínculos comunitarios.
«Nos cuesta entender que la solidaridad no es imponer lo que creemos que el otro necesita, sino escuchar lo que la comunidad demanda», dice María José.
Nodos ha convertido la pregunta «¿qué podemos hacer?» en acciones concretas: conectó a una psicóloga experta en autismo con una niña que sufría ataques de pánico, movilizó voluntarios en La Tebaida, Quindío para remover escombros y realizar actividades recreativas, y acompañó a personas mayores de Cali a diligenciar el registro de damnificados. De cada conexión surgieron nuevas redes de ayuda, y personas voluntarias que se sumaron para apoyar a más personas.
Ese encuentro resume lo que Nodos intenta hacer: de un lado hay una necesidad concreta; del otro, alguien que tiene un conocimiento capaz de ayudar a resolverla.
Para algunos, aquella pregunta inicial —«¿qué puedo hacer?»— terminó teniendo una respuesta muy concreta: entrar a una vivienda, mirar una grieta y ayudar a una familia a decidir si puede quedarse allí.
¿Qué sabes hacer que podría ser útil para alguien más?
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