El dinero no solo se organiza con números, también con palabras. A veces, cambiar la forma de nombrar el ahorro es el primer paso para dejar de verlo como una renuncia y empezar a entenderlo como un acuerdo.
Planeación:
Conversación anticipada. Hablar hoy para no improvisar mañana, especialmente en familia.
Presupuesto:
Mapa del mes. Sirve para saber por dónde vas y no perderte, más que para prohibirte cosas
Fondo de emergencias:
Colchón de respaldo. Un apoyo que no siempre se ve, pero se agradece cuando algo se sale del plan.
Educación financiera:
Aprender a vivir con el dinero. No es volverse experto, es entender lo suficiente para vivir con más tranquilidad
Orden financiero:
Dormir un poco mejor. Cuando las cuentas se entienden, el descanso aparece.
Consumo consciente:
Gastar mejor, no menos. Elegir con intención lo que suma bienestar y soltar lo que no.
Meta financiera:
Futuro con nombre propio. Cuando el ahorro tiene un para qué, deja de doler y empieza a tener sentido.
Ingreso:
Punto de partida. No define tu tranquilidad por sí solo; lo importante es cómo lo usas.
Ahorro automático:
Piloto automático del cuidado. Una forma de pensar en el mañana sin depender solo de la fuerza de voluntad.
¿Qué decisión pequeña de hoy podría darte más tranquilidad?
Etiquetas:
Fondo de emergenciasConsumo conscienteAhorro automáticoPresupuesto familiarEducación financieraEducación financieraSuscríbete a nuestro boletín y mantente actualizado.
La Revista Comfama es un medio de comunicación educativo, de circulación gratuita, que tiene como objetivo generar conversaciones sanas y constructivas que transmitan valores positivos a través del poder del ejemplo y las historias.



