Después del estremecimiento
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El escritor Juan Mosquera Restrepo estaba justo en Cali cuando sufrimos el terremoto y comenzamos a ver sus consecuencias, tiene familia en Quibdó, y a propósito de lo vivido escribe y dedica dos poemas a todas las víctimas en el país.

Agosto diez, siete treinta y cuatro peeme 

 

Después de todo lo que fue después  

(después del estremecimiento) 

   sopló un viento tan tenue  

        como la voluntad de un dios de una religión olvidada 

Escombros sobre escombros  

                          fue el paisaje que dejó el temor 

 

Antes de todo lo que fue después  

(después del estremecimiento) 

vi cuerpos tiritando como si llevaran el peor invierno dentro 

vi edificios mecerse como árboles tristes de triste sombra 

vi al asfalto sacudirse  

  como mar en marea alta  

      golpeándose 

           contra aceras  

                  que fueron acantilados aquella vez 

 

Grieta y herida fue el nombre de todas las cosas 

 

¿Quién olvida un último grito? 

¿En qué lugar del corazón se hospeda el primer silencio 

        del que no vuelve más? 

 

Estremecimiento. Aturdimiento. 

La naturaleza no conoce remordimiento. 

Era agosto 

El décimo día. 

              cuando la fragilidad tocó todas las puertas 

                                              derribándonos por dentro. 

                                       Y por fuera. 

 

 

Grieta y herida fue el nombre de todas las cosas. 

 

Siete punto cuatro a las siete treinta y cuatro 

¿Cuántos segundos juntos hacen una eternidad? 

 

Quedó escrito 

   en líneas de tristeza  

el mapa del desasosiego  

 

   Cuando se fueron las cámaras 

Cuando ya ningún extraño estuvo 

  para escuchar el grito sordo 

de los heridos 

 

Las mismas voces de los vecinos 

que limpiaron el dolor, los escombros y las astillas 

    guardaron fragmentos de fragmentos 

en sus bolsillos 

  escucharon la voz de un niño que dijo: 

   sobre esta piedra edificaremos 

                                      la esperanza. 

Cuando todo se mueve 

 

Cuando todo se mueve 

algo que pensabas tan tuyo 

se rompe como la fragilidad 

que cae del estante más alto 

        haciendo trizas eso que llamabas seguridad. 

 

Cuando todo se mueve 

Incluso lo invisible deja de estar 

              en su lugar. 

 

 

Entonces es tiempo de ordenar la casa 

       o lo que queda de ella 

bautizar los sentimientos que no conocías 

  y que sientes ahora 

  como una niña que descubre por primera vez 

una sensación fría;  

                      eso que sabes que es el temor. 

 

Cuando todo se mueve 

 esperas la quietud sin pausa 

buscas un poquito de calor de sol 

un silencio  

              en que alguien pronuncie tu nombre 

    como un abrazo 

que es toda la calma. 

 

  Cuando todo se mueve 

recuerda esto: 

   todo se aquieta luego  

                                      también. 

 

 

 

 

 

 

Después del estremecimiento

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