¿Cómo hacer que este sí sea el año del ahorro?
Te tomará unos 7 minutos leer este artículo

Ahorrar suele pensarse como un asunto relacionado con la cantidad de ingresos o como un sacrificio, pero pocas veces se relaciona con el deseo y la forma en que imaginamos el futuro. En esta conversación, Jaime Jaramillo, fundador de Finanzas Emocionales, desmonta mitos sobre el ahorro y lo propone no como una renuncia, sino como un acto de cuidado: una forma de soñar, elegir y construir futuro.

Ahorrar no tiene que ver con cuánto ganas, sino con cómo decides

¿Ahorra más quien más gana o quien logra convertir el ahorro en un hábito?

El ingreso ayuda, sí. Pero el ahorro es una conducta, no un resultado. Y las conductas se entrenan, no se heredan con el salario. Ahorrar más no es señal de ganar más dinero, sino de haber desarrollado autocontrol, visión y criterio propio. Eso, paradójicamente, es lo que a largo plazo suele llevar a ganar más.

El placer inmediato tiene un costo

¿Por qué sentimos que gastar es más fácil (y más placentero) que ahorrar?

Gastar es fácil porque resuelve el ahora. Ahorrar es difícil porque protege el después. Pero la vida se encarece brutalmente cuando siempre eliges el ahora. Ahorrar no es luchar contra el placer, es cambiar el tipo de placer: del alivio momentáneo a la calma sostenida. Esa calma, con el tiempo, resulta mucho más placentera que cualquier compra impulsiva.

Cuando el futuro deja de dar miedo

¿Por qué ahorrar no solo ayuda a no improvisar más adelante, sino también a poder soñar y planear?

Ahorrar no solo evita improvisar después. Ahorrar habilita el derecho a imaginar un futuro distinto y posible. Cuando una persona puede imaginar, puede planear, cuando puede planear, deja de vivir a la defensiva y empieza a vivir con intención.

Gastar con criterio también es libertad

¿Ahorrar nos vuelve personas más restrictivas o, por el contrario, nos ayuda a comprar y gastar mejor?

Ahorrar no te vuelve una persona restrictiva, te vuelve selectiva. Hay una diferencia enorme entre vivir limitado y gastar con criterio. El ahorro no te quita libertad, te la devuelve, poco a poco, cada vez que eliges. No se trata de vivir miserable, se trata de vivir racionalmente.

El ahorro como cuidado

¿Qué cambia en la vida de una persona cuando deja de ver el ahorro como una renuncia y empieza a verlo como una forma de cuidado?

Ahorrar como renuncia genera resistencia. Ahorrar como cuidado ofrece continuidad. Cuando el ahorro se vuelve un gesto de amor propio, deja de requerir fuerza de voluntad y empieza a fluir como un hábito natural. No porque sobre dinero, sino porque hay coherencia interna.

Pasar de la intención a la práctica

¿Cuáles son los primeros pasos para que este año sí sea el año del ahorro?

Define el propósito: ahorra para cuidado y tranquilidad, no solo para «guardar plata».

Empieza pequeño: un monto que no duela es mejor que uno perfecto que no sostienes.

Automatiza: ahorra apenas recibas el dinero; lo que queda se gasta.

Corta una sola fuga: elige un gasto mensual que puedas reducir sin sufrir.

Revisa y ajusta: una vez al mes, evalúa y sube el monto, si es posible.

¿Qué pequeño cambio podrías hacer este año para vivir con más calma financiera?

¿Qué pequeño cambio podrías hacer este año para vivir con más calma financiera?

Etiquetas:

Ahorro consciente Jaime Jaramillo Finanzas emocionalesHábito de ahorro Libertad financieraGastar con criterio

Suscríbete a nuestro boletín y mantente actualizado.

He leído y acepto los términos y condiciones

La Revista Comfama es un medio de comunicación educativo, de circulación gratuita, que tiene como objetivo generar conversaciones sanas y constructivas que transmitan valores positivos a través del poder del ejemplo y las historias.