Un sabio refugio

Un sabio refugio - Revista Comfama

La naturaleza le enseñó a Stivens a convivir con su soledad.

 

En 2015 Stivens y Edison tomaron la decisión de salir de la casa de sus padres para independizarse. Su destino, una casa en Santa Elena, se trataba de un refugio para sus perros; un ambiente campestre. Ambos trabajaban, compartían gastos, se repartían las labores y los fines de semana departían con sus amigos en la Coli House, así llamaron a su nuevo hogar.

Hermanos inseparables - Revista Comfama
Hermanos inseparables, Edison – izquierda – y Stivens – derecha -.

En octubre de 2018 sucedió lo inesperado. Edison, de 25 años, sufrió un accidente mientras viajaba en moto por la vía a Santa Elena. Perdió la vida. Perder a su hermano fue un golpe muy fuerte para Stivens. Los primeros días no pudo estar en casa, tenía miedo de regresar, de no volver a ver a Edison, de vivir solo. Le tomó tiempo. Volvió por sus adoradas mascotas.

«En un inicio, me abrazó una sensación de vacío, una zozobra, el tiempo se alargó, quería dormir todo el día y en la noche trasnochaba. Mi reloj biológico cambió mucho. En las noches quería que amaneciera, ver la luz del sol bañando a los árboles, la grama, la casa, solo eso me ayudaba a combatir mi soledad, aunque fuera por un instante. Además, tenía una sensación de que él llegaría como solía hacerlo».

Stivens añora que el destino los reúna algún día.

El tiempo hizo su labor, empezó a asimilar la pérdida «Lo aprendí a llevar fortaleciéndome en el recuerdo de lo bueno, acudí a imágenes positivas, a todo lo que aprendí estando con él», dice. Stivens asegura que el campo tiene una energía que lo invita a levantarse de la cama cada mañana, a diferencia de la vida en la ciudad.

Vivir entre los árboles le permitió desarrollar una conexión con la naturaleza, «fue positivo para mí porque veía ciclos en ella, pensarme como un ave, un insecto, un árbol, y entender que en cualquier momento podían morir me ayudó a ver que el mundo siempre continuaba. Eso hizo llevadera mi soledad, aprendí a convivir con ella».

Stivens y Ganjah, su mascota - Revista Comfama
Su refugio, Ganjah – su mascota – y el silencio del campo.

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En soledad… valoramos lo que tenemos,  repensamos nuestro destino.

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¿Veo los momentos de soledad como oportunidades para aprender de mi entorno?

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Revisado por Ojo de lupa editores.

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