Trabajar con pasión y medida

Trabajar con pasión y medida

Reducir el exceso de horas fuera de casa fue la motivación de Ana María para apostarle a su proyecto personal y vivir de su pasión.

 

Levantarse de la cama y sentir pereza para ir a trabajar, fue la señal que le advirtió a Ana María Gonzáles que quizás debía renunciar. Los pensamientos de dejar el cargo de gerente de Marca en una multinacional, comenzar un negocio, disfrutar el tiempo y echar raíces en una sola ciudad, le inundaban la cabeza. El miedo, también.

Para ese entonces residía en Panamá, le gustaba el clima cálido y la cercanía con el océano. Vivir allí la hacía viajar por trabajo entre los países de Centro América. Eso implicaba largas horas
en aeropuertos, visitas a clientes internacionales, hospedajes en hoteles y constantes cambios en los hábitos cotidianos. Ana María pasaba fuera de casa tres semanas al mes.

Viajar y cocinar eran sus dos grandes pasiones: cocina aprendió mientras trabajaba, era una afición que la relajaba de los afanados días laborales. Decidir qué preparar, cómo combinarlo y con qué ingredientes hacerlo, potenciaba su creatividad y le daba libertad. Viajar, por su parte, significaba una actividad regular, pero anhelaba hacerlo por placer, no por negocios. Esa era una deuda.

Tiempo de tomar decisiones en contra del exceso de horas fuera de casa. La salida: abrir un restaurante propio de comida italiana. El resultado: hace diecisiete años nació en el barrio Laureles, Pomo d´oro.

La cocina, sumada a sus conocimientos de administración y reiki, se transformaron en recetas, cinco mesas, cuatro platos fuertes y tres entradas, todas creaciones de autor. También el restaurante era a su vez una galería de arte con artistas invitados. La consecuencia fue el cariño de la gente.

Cinco años más tarde, una ubicación nueva, veintitrés mesas, jardín, terraza, huerta, murales y fotos de miles de gatos. De los días caóticos en las grandes empresas conserva poderosos hábitos: el respeto por sus empleados, a quienes felicita en público y llama la atención en privado; la remuneración justa, la importancia de la conversación y la cercanía. Es habitual ver a Ana María hablando con los clientes, recogiendo platos y purificando alimentos.

Hoy, Ana María, gracias a su restaurante, tiene el hábito de viajar cada año por placer. Tiene la posibilidad de conocer nuevos alimentos, visitar plazas de mercado, explorar
ciudades a pie y regresar con nuevas ideas. Se mantiene firme en su propósito de regular el exceso. Pasa por fuera de su casa ocho o quince días, nunca más de un mes. Así puede estar con su familia: cinco gatos rescatados y un restaurante al que desea volver todos los días.

Dice la ciencia

Para eliminar malos hábitos es recomendable reducir nuestra exposición a la señal que lo causa. Por ejemplo: si no consigues avanzar en tu trabajo (señal), deja el celular en otra habitación durante unas horas (respuesta).

Es más fácil evitar la tentación que resistirla.

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