Tecnología, consciencia y libertad

ilustración david escobar para Comfama
“Los trenes, como el tiempo y la marea, no se detienen para nadie”. Julio Gabriel Verne.

Esa tarde jugábamos tranquilos, cuando mi mamá nos pidió que la acompañáramos a recoger a mi papá en el centro, después del trabajo. Había emoción en el ambiente, pero no nos habían contado lo que iba a suceder. Recuerdo que paramos en la mitad de la calle, cuando llegó Juan, metió la cabeza por la ventana y nos miró con su sonrisa absoluta. Al segundo, un hombre que cargaba una caja de cartón abrió la puerta y la puso en el asiento de atrás del carro, a nuestro lado. Mi mamá cambió al lugar del pasajero y mi papá se subió y comenzó a manejar. Camino a casa, hablamos del nuevo habitante del hogar, que llenaría de color el mundo. En casa lo vimos por primera vez: Sony Trinitron, carcaza simulación madera, botones en lugar de perilla, control remoto hipermoderno. Nuestro primer televisor a color fue todo un acontecimiento. No había mueble para ponerlo, pero finalmente lo acomodamos en el escritorio del abuelo, que acogió al poderoso intruso que acapararía en adelante una buena parte de nuestro tiempo.

Jamás olvidaré esos sentimientos de emoción y asombro, como los de Macondo al descubrir el hielo. Algo similar viví con la consola de juegos que trajo el “Niño Dios”, con el primer computador que me acompañó en la universidad, con el que, para ser justos, debería compartir el título de ingeniero, y con el primer celular, con el cual por fin pudimos salir a la calle sin que mi mamá se consumiera de preocupación. Hoy en día, no podemos imaginar el mundo sin una infinidad de aparatos que nos rodean, nos sirven, nos acompañan.

Las tecnologías, en especial las de información y comunicaciones, han transformado nuestra existencia. Nuestra relación con el teléfono es tan estrecha que nos sentimos perdidos cuando tocamos el bolsillo y no lo sentimos. Somos más eficientes, trabajamos con mayor facilidad, aprendemos de todo, hasta se dice que somos más “inteligentes” gracias a ellos. Pero también hay riesgos e incertidumbre. Los humanos estamos experimentando el cambio más radical desde que comenzamos a caminar por la tierra. Ya no se trata de un TV, un celular ni una red social. Hay tecnologías que redefinirán la vida humana, que están cambiando los fundamentos cognitivos, sociales y biológicos de nuestra especie. Ya no basta con usar lo que llega, disfrutarlo, dejar que nos lleve, ser pasivos. Pensamos que se requiere una reflexión más elevada y profunda.

Además, no es posible, de ninguna manera, volver atrás. No podemos quedarnos atrapados en la nostalgia. De ahora en adelante, cada tecnología será reemplazada solo por otra más avanzada y aparecerán algunas que ni siquiera hemos visto en la ciencia ficción. Internet tiene más información que cualquiera de nosotros, los algoritmos nos conocen mejor que nuestra familia y en algunos casos deciden por nosotros, desde lo más simple de la vida diaria, hasta los presidentes que elegimos o las ideas que repetimos. Solo buscando comprender, podremos actuar en consecuencia.

Hay algunos extremistas que buscan la naturaleza como antídoto. Sugieren escapar de la tecnología, dejar a un lado los aparatos e ir al bosque. La naturaleza es clave, pero no para huir, sino para integrar. Serán pocos los que sigan la senda del escapismo porque es difícil dejar atrás los beneficios de la ciencia. Otros serán absorbidos por el tráfago en un mundo donde la consciencia es cada vez más escasa y se vive en piloto automático. Muchos, esperamos, serán libres, no dejarán de amar, soñar, buscar, trabajar por un propósito y construir relaciones de calidad. Estos serán los que se adueñen de su futuro. Les gustará la tecnología, la usarán para el desarrollo y la evolución humana, pero jamás serán sus esclavos.

Por esto, en Comfama proponemos una idea de sociedad que se adapte con éxito a esta profunda transformación. Vemos con esperanza lo que viene, sin suscribirnos a ninguna panacea tecnológica: el móvil, la inteligencia artificial, los algoritmos y sus sucesores no son ningún santo grial. Por eso, por lo complejo, pero a la vez emocionante de esta época que nos tocó vivir, con la idea de que seremos los padres y los hijos de la abundancia, pero también los humanos de la transición, en la que podremos decidir qué somos y para dónde vamos, en esta edición nos hemos inclinado por hacer preguntas, por reflexionar, por mostrar posibilidades.

Al final, dependerá de nosotros expandir y fortalecer nuestro espíritu crítico, para poder discernir, ser autónomos y no víctimas. Invitamos a empresas y familias colombianas a cuestionar, conversar, indagar, experimentar y elevar la consciencia. Queremos que cada persona pueda adaptarse y florecer en este nuevo mundo. Sabemos que el pasado no volverá porque el tiempo no se detiene, el futuro viene hacia nosotros a toda velocidad. Por eso mismo insistimos y aspiramos a que juntos, trabajemos para hacerlo más digno, más libre y más humano.

 

Regresa: Preguntas de la era digital 

5 Comments

  • Lástima que en Comfama sus “incomunicadores sociales” olvidaron lo que les debieron enseñar en los bancos universitarios, que no todo es WatsApp, pero además este 15 de julio 2018, cancelaron la rueda de prensa de las 10:00 de la mañana y a la entrada del centro empresarial estaban excusándose y entregando el periódico El Informador Comfama y 2 páginas que no pudimos saber si se trataba de un informe, una gacetilla o unas cifras desilvanadas sin contextos. Que falta hacen los verdaderos comunicadores sociales periodistas y relacionistas públicos.
    Los periodistas no merecemos el trato que hoy se nos dió.
    Que nos mientan con mensajes que nunca enviaron…
    Cómo ha cambiado Comfama.

  • Estoy muy triste con el servicio a usuario ofrecido por COMFAMA, Me canse de llamar a la linea 3607080 y de ir a la sede de san ignacio para solicitar una afiliacion a salud por cesante teniendo todo al dia y nadie resuelve nada. seguire buscando a alguien que la calidad en el servicio sea su valor….. Atte alexander alayon cel 3134794625

    • Hola Alexander. Te ofrecemos disculpas por los inconvenientes. Nos comunicaremos contigo al celular que nos has brindado para entender tu situación y poderte dar la información pertinente. Feliz día.

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“Los trenes, como el tiempo y la marea, no se detienen para nadie”. Julio Gabriel Verne.
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