Sí podemos hacer deporte en días de COVID-19

Juan pasó ochenta días sin practicar lo que lo apasiona, el ciclismo, por el confinamiento. Tuvo dos opciones: seguir deprimido por no poder salir a rodar de forma recreativa o incorporar la bicicleta como parte de sus quehaceres cotidianos. Eligió la segunda. Una historia de cómo hacer deporte en días de COVID-19.

 

A Juan Diego Álvarez le dicen Juan Trochas (@Juan.trochas). De niño comenzó su gusto por la bicicleta y ahora tiene la satisfacción de combinar su profesión con su pasión, por eso, los primeros meses de cuarentena fueron duros para él, porque no podía salir.

Fueron ochenta días desde el inicio de la pandemia hasta el momento en el que permitieron salir de nuevo a montar en bicicleta, todo ese tiempo Juan se sintió «inservible», enloquecía entre las paredes de su casa.

Probó con el rodillo, lo ubicó en la sala de su casa y empezó a montar en las mañanas, sentía que ejercitaba su cuerpo, pero lejos estaba de despejar su mente, lo dejó a un lado e intentó entretenerse emitiendo en directo por Instagram, hablaba de bicicletas con sus seguidores, pero los largos ratos de sentarse a pensar, ¿cuándo terminaría esta pesadilla?, persistían. Años de trochas, salidas y camaradería pasaban factura en forma de ansiedad, también sentía cómo su estado físico se deterioraba.

Al fin se flexibilizaron las normas, se trataba de un permiso para montar un kilómetro en el exterior, así que empezó a salir cumpliendo las reglas. Un día, en el mismo sofá en el que meditaba acerca de eso que él consideraba una pesadilla, tuvo un momento de claridad: reflexionó acerca de su cómplice de dos ruedas. Notó que en las circunstancias que propone la COVID-19, la bicicleta es clave como una forma de movilizarse y a la vez practicar el distanciamiento físico de dos metros entre personas. Además, es una manera de contribuir a que el transporte público no colapse.

Se dio cuenta de que tenía dos opciones, una, era seguir lamentándose por no poder salir a montar en su bicicleta de forma recreativa, la otra, era incorporar su pasión, la bicicleta, 100 % a su cotidianidad. Eligió la segunda alternativa y desde ese instante renovó su compromiso como promotor del uso de la bicicleta, ahora, como la manera ideal de movilizarse en la «nueva normalidad».

Salir en bicicleta es sinónimo de libertad e independencia, aun así, Juan dice que es clave no «coger la bicicleta por cogerla», sino evaluarse antes y tener en cuenta las condiciones de salud de cada uno, además, es vital adaptarse a los protocolos de bioseguridad actuales: cubrir nariz y boca siempre, llevar gel antibacterial para lavarse las manos cada tres horas durante cuarenta segundos, y mantener la distancia física de dos metros con otros individuos, por ejemplo, él antes hacía recorridos con ochenta personas, ahora solo los realiza con tres, quienes, al igual que Juan Trochas, practican responsablemente los hábitos anti-COVID.

 En medio de la pandemia es posible seguir haciendo lo que nos apasiona, si nos cuidamos responsablemente y cuidamos de los demás.

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Elijo vivir… para adaptar lo que me apasiona a las normas actuales, si nos cuidamos, podemos hacerlo.

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¿Has buscado una forma segura de hacer eso que te apasiona durante la pandemia?


Las ilustraciones de esta edición de la revista Comfama hacen parte de S.O.S Creativirus, una convocatoria realizada por Universo Centro para que los artistas pudieran expresarse en época de aislamiento.

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