Ser mi propio jefe

Ilustración: @mira.pal.cielo

Juan Esteban Botero tiene 26 años y al igual que muchos otros jóvenes visionarios, descartó la idea de conseguir un empleo para trabajar en sus propios proyectos. Quiso ser su propio jefe.

 

Juan Esteban afirma que su interés por el emprendimiento es innato. De niño ahorraba, prestaba dinero y revendía cosas. Al crecer quiso comenzar su propio negocio.

Hoy es emprendedor, pero antes tuvo empleos mientras estudiaba en el exterior: lavó platos, trabajó como conductor y limpió baños. Hoy agradece que ejerció esos cargos, pues aprendió de servicio al cliente, para entender la dinámica del mercado y para ser un buen líder.

Juan creció en una generación marcada por las redes sociales y el marketing, por eso analizó la necesidad existente en el mercado de una buena gestión de redes sociales y decidió sumar esfuerzos con su socio Juan Felipe Vásquez, para ofrecer alternativas a las empresas de la ciudad. Hace seis años, nació Se puede creativos, una agencia de marketing digital enfocada en desarrollo web, asesoría en marketing digital, administración de redes sociales y de e-commerce y landing corporativo.

El camino del emprendimiento requiere planificación, determinación y trabajo arduo. A diferencia de tener un empleo, ser emprendedor implica asumir un riesgo financiero, tomar decisiones incómodas y trabajar largas jornadas para alcanzar el éxito. Eso de «ser tu propio jefe» nunca será una realidad completa.

Recuerda con amargura cuando despidió a uno de sus colaboradores. Era alguien allegado que los ayudó a crecer. Sin embargo, sus ideales iban en contravía con los que promulgaba la marca. «Es de lo más difícil que hay que aprender como emprendedor, tener que separar lo laboral de los sentimientos personales por el bien de una empresa».

Según Juan las personas ven tu éxito, el crecimiento de tu empresa y los gustos que te puedes dar, sin embargo, nadie sabe cuántas noches trasnochaste, cuántos fracasos hay detrás y cuántas veces no pudiste dormir pensando en las deudas, ni mucho menos darte un sueldo. Él, por ejemplo, fracasó en otros intentos de negocio, como un bar y una marca de ropa.

Los obstáculos te van guiando, ya sea para abandonar una idea y empezar desde cero, crear algo con lo que ya se tiene o potenciar lo que ya se hace. A veces sabemos el punto de partida, nos aventuramos al camino y todo lo que en él surge es lo que nos permite elegir cuál será el punto de llegada. Para él eso es lo que identifica a un verdadero emprendedor.

A Juan hoy sus acciones le permiten visionar un nuevo horizonte, Se puede creativos, su agencia se transformó en Se puede Group, un conglomerado de varios emprendimientos. Hoy once personas mantienen viva aquella visión que tuvieron él y su socio.

Según Juan, lo lindo de ser emprendedor es que cada día es una oportunidad de hacerse cargo del futuro. «Lo difícil no es emprender, lo difícil es quedarse sentado esperando que las cosas caigan del cielo», afirma.

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¿Qué es eso que te hace preferir «ser tu propio jefe» en lugar de buscar un empleo?

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Juan Esteban Botero tiene 26 años y al igual que muchos otros jóvenes visionarios, descartó la idea de conseguir un empleo para trabajar en...
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