Separados físicamente sí, solos jamás

Separados físicamente sí, solos jamás

Una pantalla dividida en cuatro. Juntos, pero separados. Tal vez fue el tiempo de crisis, lo cierto es que cumplimos una promesa pendiente hace años.

 

Todo comenzó en el 2006, en el colegio, donde nos conocimos. Por años, siempre tratamos de mantener el contacto, pero el frenesí de la vida era la disculpa perfecta para incumplir pactos como «los 20 de cada mes, sea el día que sea, nos vamos a ver». Siempre alguno se quedó esperando.

El 27 de marzo de 2020 no hubo excusa, todos estábamos en casa. En Colombia existía una medida gubernamental que nos obligaba a estar en cuarentena por causa de la pandemia ocasionada por la covid-19. Daniel estaba en aislamiento preventivo porque había llegado de Europa; Rubén y yo llevábamos varios días trabajando desde casa; y Camilo, el único que podía excusarse porque es médico, estuvo de acuerdo en la hora y la fecha del encuentro.

Era irónico que antes de la cuarentena, aunque todos nos la pasábamos pegados a nuestras pantallas del celular, a ninguno se le había ocurrido vernos en una videollamada. Gin-tonic, vino, agua y café fueron la compañía de una larga conversación, aplaudimos a Camilo, el médico, que a diario trabaja por la salud de todos. Descubrimos muchas historias nuevas, nos dimos consejos valiosos, de esos que solo se comparten con la gente a la que se quiere.

El recuadro en el que se veía el rostro de Camilo estaba en la parte superior izquierda de la pantalla, era el más callado hasta que hablamos de la crisis, entonces confesó: «ha sido muy difícil porque estoy solo, desde que se conoció el primer caso en Antioquia le pedí a mis papás que se fueran a donde mi hermana un tiempo, porque en este momento yo puedo ser riesgo de contagio, fue una decisión de amor, porque amar también es cuidar. Van aproximadamente 20 días solo, el espacio es extraño y aunque sé que no los voy a encontrar en casa, la recorro en busca de un abrazo, pero los guardo para cuando de nuevo los pueda ver».

Camilo se conecta todos los días y ha usado FaceTime y videollamadas de WhatsApp con su familia, el compromiso es que la cena de los domingos siempre la compartan, son momentos que recargan de energía, tranquilidad y fortaleza. La distancia es necesaria, pero se enfrenta con amor.

Nuestra conversación de amigos duró tres horas, nos reímos, reflexionamos, aprendimos y entendimos que solo en momentos de crisis podemos dimensionar la necesidad de la compañía y que no necesariamente el contacto físico indica cercanía. El amor no conoce de estaciones, momentos o lugares, siempre florece.

Ya agendamos nuestra próxima cita, Camilo nos necesita y nosotros necesitamos que él esté bien. Estamos separados físicamente, pero no solos.

«Cuidar también es amar».

En tiempos de crisis: empatía, cuidado y presencia.

 WhatsApp, Hangouts, Skype, FaceTime y Zoom son algunas alternativas gratuitas para hacer videollamadas por internet.

¿Qué situaciones positivas has encontrado o reencontrado en medio de la crisis?

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