Poner la atención en el territorio

Ana eligió volver a su tierra para disfrutar de la naturaleza y emprender una vida que rueda en bicicleta. Una historia acerca de cómo la atención es clave a la hora de tomar decisiones.

 

Ana María Henao nació y vive en La Ceja, lugar donde dice que tiene una conexión profunda con la vida. Allí, comparte sus días con Leonardo y sus dos gatos: Sofi y Teo. Ama leer, bailar y contemplar la naturaleza.

En 1996 se fue para Medellín, el objetivo era estudiar ingeniería forestal. Luego de hacerlo tuvo la oportunidad de ocupar cargos en instituciones como la Universidad Nacional de Colombia y la Cooperativa Precoodes.

Fueron 15 años en la capital del departamento y aunque disfrutó la experiencia, había un anhelo permanente por regresar a La Ceja. En el 2011 cuando cumplió 5 años como gerente de Preecodes, se sintió agotada de la ciudad, le costaba estar lejos de la naturaleza. Hizo una pausa para pensar y tomar la distancia necesaria para observar el panorama completo para descubrir en qué quería enfocarse.

Renunció, lo hizo a pesar de que su círculo cercano: amigos, primos y tíos, le decían que se equivocaba y que estaba “lanzando a la basura” oportunidades irrepetibles. Durante tres meses analizó la decisión con detenimiento, con esa misma atención a cada detalle, decidió encuadrar su destino: regresaría a La Ceja.

Llegó y lo primero que hizo fue ir a la alcaldía, no conocía a nadie en la administración municipal, pero la propuesta que llevó fue tan buena que la contrataron como directora de Turismo. Con frecuencia recorría el pueblo y algo empezó a llamarle la atención: había un objeto que varias personas usaban, que era tan cotidiano que pasaba desapercibido. Se trataba de la bicicleta.

Eligió trabajar en una serie de proyectos que les dieran valor a las bicicletas y a la cultura del ciclismo en La Ceja. Fue así como creó Zona Bici, un emprendimiento que, mediante proyectos educativos, ambientales, culturales y de movilidad promueve que los habitantes de La Ceja practiquen hábitos saludables y que, asimismo, contribuyan a la sostenibilidad del territorio.

Zona Bici se convirtió en el propósito de vida de Ana, y es esa atención a un objetivo concreto la que le permite sobrellevar situaciones difíciles como la pandemia y la creciente compra de motocicletas en el municipio, una situación que es un desafío organizacional en el que se interesan por seguir motivando a las personas a seguir movilizándose de forma sostenible.

¿Cómo? Impactando de forma presencial a más de 250 personas en promedio, por mes, durante los últimos dos años en temas asociados al cuidado, movilidad sostenible, territorio, entre otros.

Todos, mediante nuestra atención tenemos la oportunidad de elegir si vemos el vaso medio lleno o medio vacío. En medio de las crisis Ana eligió la abundancia y aprovechó las situaciones difíciles para expandirse y pasar de rodar en las calles para hacerlo en el terreno digital, desarrolló una serie virtual de WhatsApp llamada “Anacleta cuida la vida” que le permite llevar su mensaje de cuidado como valor esencial de la vida a más de 2.500 niños del Oriente Antioqueño que, sin duda, practicarán hábitos saludables y serán conscientes de que hay otras alternativas de transporte amigables con la tierra.

Hoy Zona Bici, ya tiene ocho integrantes, el propósito de Ana se hizo contagioso y permite que cada vez más habitantes de La Ceja recorran sus calles en una bicicleta.

 

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