El poder de trabajar en equipo

Es una casa fresca y acogedora. También hay plátano y borojó. Allí vive Rubén Mosquera, productor platanero de Urabá que transforma su entorno. Tiene apoyo de la empresa privada.

La Ruzy. Así se llama la parcela de Rubén Mosquera en la vereda Calle larga. Está en la comuna San Jorge, en Turbo, y ha sido su lugar preferido desde que llegó hace veinte años, pues le recuerda su hogar de nacimiento e infancia: San Juan de Raspadura, Chocó. Allí vive, cultiva el plátano que le da el sustento y ve crecer a su nieta, Kendry, de dos años. Lo tiene todo, no pide más: sus cuatro hijos ya tienen familia y su negocio sigue fortaleciéndose gracias al apoyo de Banacol.

Compró la finca con el producto de su trabajo: siempre, desde que se conoce, en la producción y cultivo del banano. Un día quiso emprender: “Tenía derecho a tener algo propio, era mi objetivo. Así que reuní mi liquidación de la empresa anterior y mis ahorros, y compré esta tierra. Una hectárea para sembrar plátano, hacer esta casa y sacar adelante a mis hijos. Y fue la mejor decisión”, cuenta Rubén, mientras juega con su nieta. Le dice que la llama la mamá –su hija Luz Damaris, con quien vive–, ella sale corriendo y él la despide entre sonrisas y jugueteos, sentado en la acera, bajo la sombra del árbol de borojó.

En los buenos momentos y en los tiempos de crisis ha encontrado apoyo en la fundación social de Banacol, Corbanacol: “La compañía nos garantiza la compra de la fruta que cosechemos, si cumple con los estándares de calidad. Por eso tenemos la asesoría constante de los ingenieros; además recibimos capacitación en procesos de renovación de la plantación. Sabemos que si contamos con un cultivo sano cosechamos una fruta de calidad y tenemos clientes satisfechos que nos van a comprar más. Debemos ser responsables para que ganemos todos”.

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Y como la plantación necesita desarrollarse en un ambiente propicio para ser más productiva, es necesario garantizar las condiciones. Banacol, a través de su fundación Corbanacol y con recursos del Gobierno Nacional y cooperación internacional, construyó entonces el sistema de drenaje comunitario en la vereda Calle larga, y la parcela de Rubén, más las de los otros productores plataneros de ese sector fueron la excusa para transformar la vida de esa comunidad. Las inundaciones ya son parte del pasado.

Él tiene aspiraciones grandes y nobles: seguir aprendiendo y capacitándose, fortalecer su plantación todos los días, servir a su comunidad, mejorar su casa y tener mucha vida para sus hijos y para Kendry, la pequeña de la casa, quien lo acompaña por las mañanas a la plantación. “Yo solo doy gracias. Banacol me ha enseñado que exigirme para ser mejor no tiene que ver solamente con la calidad de la fruta, también es un asunto de cómo trabajo en mi presente para mi futuro. Aquí soy feliz”, concluye.

659 productores plataneros, con un total de 1.943 hectáreas sembradas, son proveedores de Banacol en Urabá.

 

30 años cultivando bienestar social

Contribuir al desarrollo sostenible de las poblaciones donde tiene injerencia Banacol mediante el acompañamiento comunitario, la inversión social y la gestión de cooperación de recursos regionales, nacionales e internacionales, son objetivos de Corbanacol, fundación social de la comercializadora bananera, una empresa socialmente consciente que genera progreso económico a partir del bienestar y el crecimiento de las personas y las comunidades.

Corbanacol y Banacol les garantizan la compra de la fruta siempre y cuando cumpla con los estándares de calidad.

Son más de 7.000 familias las que se benefician cada año con la gestión de la fundación en las zonas bananeras y plataneras del Urabá antioqueño y de otras regiones del departamento. Hasta esas comunidades llega Corbanacol con un modelo enfocado en la familia como núcleo de la sociedad, el barrio como desarrollador de comunidad y, a su vez, la comunidad como centro de los procesos sociales. Desde esta perspectiva, son la salud, la base de la promoción integral familiar y comunitaria; la vivienda, la posibilidad de desarrollarse con dignidad más allá de las paredes, y la educación, el camino de la formación en valores para la vida.

 

Asistir al Servicio de empleo de Comfama en la sede de la Cámara de Comercio de Urabá en Apartadó, piso 7, y solicitar información y asesoría en procesos de formación y capacitación para empleo, autoempleo y emprendimiento.

 

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Es una casa fresca y acogedora. También hay plátano y borojó. Allí vive Rubén Mosquera, productor platanero de Urabá que transforma su entorno. Tiene apoyo de la empresa privada.
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