Mi primer debate

En el Colegio San Ignacio de Loyola, de Medellín, cada año, se realiza un debate conocido como Olimpiadas de Filosofía. Sus participantes han aprendido que este es un ejercicio de empatía, respeto por el otro, calma y escucha.

Las Olimpiadas de Filosofía se realizan anualmente hace 14 años en el Colegio San Ignacio. Para este año los jóvenes abordarán el tema de los crecientes populismos y el futuro de la democracia.

Cristian David Serrano, 15 años

“Para construir argumentos sólidos, tiene que existir interés y pasión por apropiarse del tema” asegura Cristian, quien a sus 15 años cursa el grado once en el colegio San Ignacio de Loyola. Su primer debate ocurrió en las Olimpiadas de Filosofía de esta institución. Entre las dinámicas de las olimpiadas, los estudiantes deben presentar ponencias escritas sobre una pregunta de actualidad y después participar en las disertaciones orales donde realizan y reciben preguntas y contrapreguntas. Cristian está convencido de que esos espacios lo preparan para hacer análisis críticos de la realidad, “si hablamos de estos temas, desarrollamos una posición clara frente a las dinámicas regionales e internacionales”. También sabe que las habilidades que allí ha conseguido le servirán para relacionarse con su entorno y disctuir de una manera más asertiva: “Si levantas la voz y no dices nada; queda al descubierto que no sabes”.


Isabel González, 17 años

Su primer debate ocurrió a 409 km del colegio San Ignacio de Loyola. Ella, motivada por proponer una solución para la educación en Colombia, se presentó a las Olimpiadas de Filosofía de la Universidad Javeriana, en Bogotá. “Me daba miedo no tener las capacidades para desarrollar una ponencia”, confiesa. Aunque en aquella oportunidad, con el acompañamiento de su grupo asesor, Isabel llegó a la final de las olimpiadas. Esta experiencia le permitió entender cómo desarrollar sus pensamientos, no solo para debatir, sino para hablar en público, desenvolverse y hacer introspección. “Aprendí de ideas totalmente diferentes a las mías y me di la oportunidad de decir: ‘esta perspectiva es ajena, pero no me amenaza, no es errónea y podría desarrollarse’”.

 

Juan Martín Medina, 17 años

Juan Martín Medina ha participado en cinco olimpiadas. No ha ganado ninguna y esto no le preocupa pues sabe que lo importante de este ejercicio es despertar la empatía con el otro, “los seres humanos debemos aprender a vivir con los demás, ser coherentes con sus realidades, si uno aplica esto, no tiene sentido indisponerse por no ganar”. Para él un argumento es más valido o sólido cuando tiene evidencias y cuando no está sustentado en supuestos o prejuicios subjetivos, esto es lo que lo diferencia de una opinión. Este año, Juan se prepara para exponer su ponencia sobre el auge de los populismos y el futuro de la democracia, con la convicción de que estos espacios de discusión les permiten a los jóvenes pensar el mundo de diferentes maneras y caracterizar fenómenos para reconocer la posibilidad que tienen como seres humanos de cambiar contextos.

 

¿Cuando discutes te pones en los zapatos del otro?, ¿haces un ejercicio de escucha consciente?

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En el Colegio San Ignacio de Loyola, de Medellín, cada año, se realiza un debate conocido como Olimpiadas de Filosofía. Sus participantes han aprendido que este es un ejercicio de empatía, respeto por el otro, calma y escucha.
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