Observar la naturaleza es estar presente

Observar la naturaleza es estar presente

Sintonizarse con ella es percibir más allá del ‘paisaje’.

 

La naturaleza es un santuario, un templo sagrado que recompensa con energía a quienes deciden contemplar su belleza. Hace año y medio Cristina Mejía tomó la decisión de vivir entre montañas que se visten de verde con árboles frondosos.

La idea surgió cuando daba clases de yoga en Medellín y hacía viajes al campo con sus estudiantes. Un día sintió que era el momento de tener un lugar propio. Se enfocó en ello y las cosas se dieron, San Rafael en el Oriente de Antioquia fue el destino. Allí fundó Vanadurga Ashram, un espacio de paz donde las personas pueden practicar yoga, meditación y ponerse en contacto con la naturaleza y con su ser interior.

Para Cristina los tesoros de la naturaleza están disponibles para quien quiere aprovecharlos. Ella habitualmente sale a caminar a las seis de la mañana, su objetivo además de disfrutar de un baño de bosque es conectarse con las bellas melodías de la naturaleza. El sonido del canto de los pájaros y el zumbido de algunos insectos se sincronizan de forma casi mágica con el retumbar de la corriente del río. Esa es la banda sonora del monte, esa que suena para  quienes están dispuestos a escucharla.

Cristina cree firmemente en los poderes de la naturaleza, recurre a ella cuando se siente angustiada o aburrida. Al adentrarse en el verde se reconecta con su esencia, esto sucede porque cada uno de los seres que hace parte del ecosistema (árboles, plantas, animales, ríos) se encuentran en su estado más puro: existir y dar. Este contacto permite una recarga de energía, una mezcla de paz y alegría que aumenta las vibraciones energéticas, una sensación de bienestar.

Para gozar de la naturaleza no hay que tener superpoderes ni ser especial, solo es cuestión de detenerse, de observar, de escuchar, de darse la oportunidad de percibir todo eso que a veces consideramos «paisaje».

Por ello, Cristina invita a las personas que visitan Ashram a descubrir que los mejores diseños que ha realizado el ser humano se basan en las estructuras de la naturaleza, que muchos de sus recuerdos entrañables tienen que ver con los ríos, las playas o el mar y que los bosques son como catedrales, unas grandiosas expresiones de vida que nos  devuelven nuestra memoria ancestral.

La clave es estar presente, pues como dijo alguna vez el poeta estadounidense Edgar Allan Poe «Lo importante es saber lo que debe ser observado».

La belleza es un derecho
“Una puesta de sol, un cielo estrellado, la
ternura de un beso, la eclosión de una flor,
el vuelo de una mariposa, la sonrisa de un
niño. Porque, a menudo, la grandeza se
percibe mejor en las cosas más simples”.
Nuccio Ordine, La utilidad de lo inútil, 2013.

¿Cuándo fue la última vez que te detuviste a contemplar la vida que palpita a tu alrededor?

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