“Necesitamos orientación, no dominación”

Relaciones familiares Revista comfama
¿Cuáles son las cuestiones que más nos inquietan durante la juventud?, ¿qué papel juega la familia en la búsqueda de respuestas?, ¿cómo en este espacio se podrían tejer relaciones armónicas y de apoyo entre jóvenes y adultos? La confianza, la escucha y la autonomía son claves.

La transición a la adultez es un recorrido lleno de emociones y los jóvenes normalmente tenemos muchas inquietudes al respecto. De la familia depende la asistencia a las preguntas relacionadas con esas emociones, que tienen que ver con aspectos como la sexualidad, las creencias o las decisiones importantes para un futuro: ¿cómo iniciar la vida sexual?, ¿cómo cuidarme?, ¿cómo vivir mi espiritualidad?, ¿estudiar o no estudiar?, ¿a qué quiero dedicar mi vida?…

En la juventud buscamos, como sea, ejercer libertades fuera del hogar, es algo inevitable. Pero de la familia aprendemos a ejercer esas libertades de una manera sana y amena. Al contrario de lo que se piensa, los jóvenes no necesitamos ser dominados o controlados, necesitamos ser orientados.

Es en esta etapa donde descubrimos a nuestros amigos, donde toma forma nuestro desarrollo intelectual, se dan las primeras relaciones. No es preocupante entonces que los hijos nos apartemos un poco de la vida familiar para integrarnos a una convivencia con nuestros amigos, nuestros similares.

(Lee también: ¿Qué pasó con tus sueños de joven?)

En cada hogar, un ambiente sano para un joven debería combinar el afecto, el respeto, la confianza y la autonomía. Todo esto con pequeñas pautas de comunicación, como, por ejemplo, pedirnos opinión, respetar nuestros puntos de vista y, primordialmente, escucharnos activamente. La familia debe ser, en un principio, el mejor lugar para resolver nuestras preguntas de la juventud.

Finalmente, considero que es muy importante que en el hogar la democracia esté por encima de las tradicionales costumbres. De una familia democrática que respeta los roles y las opiniones, los jóvenes aprendemos a aceptar que cada persona tiene distintas metas e ideas. Es en la familia donde debemos ser tomados en cuenta en asuntos como las responsabilidades del hogar, la alimentación y los tiempos de ocio, ahí es donde aprendemos a usar nuestra libertad.

Animo a todas las familias a no desesperarse ante las actitudes que son normales en un joven y que en muchas ocasiones derivan de esa transición a la adultez. Hay que tener paciencia ante la rebeldía, la inconformidad y las nuevas ideas. Les aseguro que tarde o temprano los jóvenes agradecemos todo el sacrificio que hacen por nosotros; al final, algún día seremos adultos y usaremos su ejemplo y las respuestas que nos ayudaron a encontrar.

(Lee también: Mi nuevo hogar: Medellín y la esperanza)

Soy Jossi Barbosa, estudiante de Comunicación social, tengo 18 años. Me interesa el conocimiento y creo que las pequeñas ideas pueden llegar a cambiar la manera de ver el mundo. Cuando entiendo lo que está pasando, ya ha pasado lo que estaba entendiendo.  Mi deseo para la sociedad: que algún día podamos entender que vinimos a este mundo a ser libres.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Cuáles son las cuestiones que más nos inquietan durante la juventud?, ¿qué papel juega la familia en la búsqueda de respuestas?, ¿cómo en este espacio se podrían tejer relaciones armónicas y de apoyo entre jóvenes y adultos? La confianza, la escucha y la autonomía son claves.
" />