Jazmín, lienzo y artista (Q.E.P.D)

Hacer tatuajes y prestar su piel para que los hagan… Jazmín Vargas, una mujer que hizo del grabar la piel humana su estilo de vida.

Cuando tenía 16 años su mamá le regaló un pantalón nuevo. Ella, en medio de la emoción de ver cómo le quedaba, olvidó su secreto: la flor que se había tatuado en la pantorrilla. La señora le rogó a todos los cielos que fuera algo temporal, pero esto estaba lejos de ser cierto: a partir de ese momento los tatuajes serían parte fundamental en la vida de Jazmín, lienzo y artista al mismo tiempo.

Lienzo 

Estrellas, espadas, el nombre de su banda favorita (Extremoduro) y hasta un gallinazo hacen parte de ese gran lienzo que es la piel de Jazmín, un total de 28 tatuajes a los que se les suman diez piercings y una bifurcación de lengua.

A pesar de que los tatuajes son cada vez más comunes, Jazmín reconoce las miradas desafiantes de algunas personas en la calle que la señalan por ser mujer y estar tatuada. Ella solo les lanza una respuesta: “Muy lindos, ¿cierto?”.

Justamente, estos le permitieron participar en un concurso de belleza para mujeres tatuadas. Ganó no solo premios (como el derecho a hacerse más tatuajes), sino la responsabilidad de contarle al mundo que las mujeres tatuadas no son diferentes a quienes no prestan su piel para este arte.

Así también lo entendió su mamá, Marleny, quien además de haber sobrevivido al primer impacto de ver aquella flor, ahora la acompaña a las convenciones y reconoce el estilo de los diferentes tatuajes cuando los ve.

En su brazo tiene un gallinazo y una zarigüeya, dos animales estigmatizados que son de gran importancia para el equilibrio ecológico.

Artista 

El corazón a mil y sus manos temblando: el momento de hacer su primer tatuaje había llegado. A esto había que sumarle el peso de la máquina y la vibración. Terminó el Angry bird que le habían encomendado y el cliente regresó donde ella cuatro veces más.

Jazmín quiere tatuar toda su vida, transformar ideas, sentimientos, recuerdos o alegrías de las personas en obras de arte que quedarán en la piel hasta el fin. La única regla es darle respuesta a esa directriz del corazón: hacerlo por amor.

Uno de sus brazos es ahora el lienzo de un blackout tattoo, una técnica en la que se cubre la piel con tinta negra. Ella misma se lo está haciendo y ha experimentado la sensación de querer hacer el trabajo como debe ser mientras se soporta el dolor.

Mujer tatuada y mujer que tatúa. Ella es feliz siendo lo que quiere ser… para los demás siempre tendrá la misma respuesta: “Muy lindos, ¿cierto?”.

 

Jazmín siempre será recordada por sus familiares y amigos gracias a su gran corazón, su tenacidad y perseverancia. Q.E.P.D.

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Hacer tatuajes y prestar su piel para que los hagan… Jazmín Vargas, una mujer que hizo del grabar la piel humana su estilo de vida.
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