¿Liderazgo en las empresas? #SíConMujeres

La primera mujer designada como presidenta de Suramericana. Una historia de cómo las mujeres sí pueden ascender y liderar en las empresas.

Juana Francisca Llano se define a sí misma como «una mujer de 41 años. Casada con Juan Luis, mamá de Manuel y Florentina. Es hija, nieta, sobrina, prima y hermana. Le gusta conversar, leer y estudiar.

Disfruta muchísimo de estar con su familia, la siente su centro de gravedad, su centro emocional. Para ella trabajar es un desafío permanente, generar nuevos estadios de desarrollo, nuevas formas de interactuar y nuevas propuestas de valor, se convierten en un motor.

Su trayectoria y estudios profesionales la posicionaron hoy como una de las mujeres líderes empresariales más reconocidas del país. Juana es la primera mujer en ser designada presidenta de Suramericana en sus 75 años de historia, una compañía que tiene presencia en nueve países de América Latina, cerca de 21.000 colaboradores y más de 17.9 millones de clientes.

Su recorrido dentro de la compañía se remonta al año 2004. Sura la vio crecer como profesional y como ser humano. Ha sido su única experiencia profesional, además de los dos años que trabajó en la empresa de calzado y marroquinería Juana Francisca, propiedad de sus padres.

A pesar de que estudió Derecho, entró directamente al negocio empresarial como Analista de Líneas Financieras. De ahí fue escalando como directora de Negocios Patrimoniales, gerente de Negocios Empresariales, vicepresidenta del Negocio en toda la región y ahora, asumió el reto de dirigir la compañía el pasado mes de abril.

Aunque Juana se siente afortunada de hacer parte de una compañía diversa, con discursos femeninos y masculinos enriquecedores, acepta que dentro de la industria en general hace falta mayor presencia de voces femeninas. «En los niveles directivos de la industria aseguradora uno muchas veces se encuentra sola» expresa; además, desde sus inicios, la mayoría de sus contactos profesionales han sido masculinos.

De hecho, recuerda que cuando fue nombrada vicepresidenta de Sura en 2015 y, posteriormente presidenta, muchas personas la felicitaban con un dejo de tristeza y preocupación, mientras le preguntaban qué iba a suceder con su familia. Para ella lo curioso es que cuando un hombre es nombrado para un cargo directivo, no suelen rodearlo con ese tipo de preguntas, lo felicitan como un gran mérito, mientras a la mujer le atribuyen la responsabilidad familiar y cuestionan su capacidad para llevar un equilibrio en los dos ámbitos.

Para Juana, las mujeres con posiciones de liderazgo, como ella, pueden contribuir a través del ejemplo a que más mujeres tengan voces líderes. Es clave tener confianza en sí mismas, saber quién se es y ser consecuentes con esa convicción. Enuncia que es importante ser conscientes de los sesgos que existen frente al concepto de masculinidad y feminidad, hacerse cargo de ellos al tomar decisiones y al crear propuestas que impacten la sociedad.

Para ella es importante que las personas y las empresas trabajemos en pro de esa equidad de manera genuina. No por cumplir cuotas, sino porque realmente queremos encontrarla. Se trata de reconocer nuestras capacidades como una sociedad diversa generando nuevas posibilidades.

El liderazgo femenino no es un discurso exclusivo de mujeres, asegura Juana. Como dice la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, “deberíamos centrarnos no en el género, sino en la capacidad, no en el género sino en los intereses de las personas”.

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