Leer por placer

Leer por placer

Pequeñas decisiones repetidas hicieron de la lectura un hábito duradero para Sara Muñoz.

 

340 páginas tiene el libro La Vorágine del escritor colombiano José Eustasio Rivera. Esta novela que narra las ocurrencias de un poeta y su amante Alicia por los llanos y la selva amazónica, representó para Sara Muñoz el cumplimiento de su primera meta: leer un libro al mes.

El objetivo era claro, desapegarse de los dispositivos electrónicos, encontrar nuevos pasatiempos y estimular un hábito olvidado, la lectura. Era 2017 y pronto entraría a la universidad a estudiar antropología, una carrera que requeriría leer largos textos académicos.

Para lograrlo, Sara estructuró una estrategia, utilizar el tiempo que pasaba en sus desplazamientos en el Metro para leer, llevar siempre un libro en la maleta para los momentos muertos y aumentar, como mínimo, a 50 hojas los fines de semana. En vacaciones el reto era mayor, dos o tres libros.

Al principio Sara se acercó a la lectura en la biblioteca Comfama de Aranjuez. Luego, atraída por la sección de novedades y por la facilidad de tenerlos en las estaciones de regreso a casa, se
inscribió en las Bibliometro.

Antes se sentía lenta, le costaba concentrarse y constantemente repetía hojas para entender. Pronto, con muchas recomendaciones de amigos, encontró los géneros que más le apasionaban: novelas de ciencia ficción y los libros de historia. Sus favoritos: 1984 del escritor británico George Orwell y Crimen y castigo de Fiódor Dostoievski.

Sara sabía que incorporar el hábito la beneficiaría en la  universidad. Hoy tiene 20 años, cursa segundo semestre y siente que lee e interioriza, más rápido que sus compañeros, los textos.

Los libros de su interés los lee entre las clases y en su tiempo de ocio. Ya no le asustan los grandes volúmenes. Reconoce que antes elegía aquellos que no superaran más de 350 hojas.

Ya no tiene un número como meta para leer. Siente que su hábito de lectura es tan fuerte que cuando no lo hace le da cargo de conciencia. Conversar con amigos sobre las historias que
encuentra en las novelas o intercambiar conocimientos, le permiten expandirse y generar nuevos diálogos.

Dice la ciencia

En vez de ponerse objetivos inalcanzables es mejor establecer Metas umbral, por ejemplo, si quieres correr un maratón, el primer paso es ponerte los tenis.

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