Leer para despertar el asombro

Ilustración de Pollo Chiras
Para la familia Ríos González leer en compañía es un ejercicio para conocerse.

Sesiones diarias de lectura

Lorenzo tiene 5 años y su hermano Vicente, 3. Están concentrados mirando un libro que habla de Bogo, un zorro que, sin éxito, adapta elementos a su cuerpo para potenciar sus capacidades. Estefanía, la mamá de los chicos, cambia de voz para representar a los personajes y se nota que lo disfruta tanto como ellos.

Esta es una escena que se repite por lo menos una vez al día en la casa de los Ríos González, “como familia esta actividad nos aporta tiempo de calidad, compartiendo algo que es un placer para todos. Además, como papás, nos permite conocerlos de otra manera”, explica.

Estefanía y su esposo Federico le leyeron cuentos a Lorenzo durante su embarazo, la noche en que nació escuchó el primer capítulo de El país más hermoso del mundo de David Sánchez Juliao. Gracias a los libros han descubierto que sus hijos tienen diferentes intereses y con ellos han aprendido de temas tan diversos como la memoria, los dinosaurios, los insectos y las tradiciones mexicanas.

La lectura ha sido la excusa para que desarrollen otras actividades en familia: construyeron la biblioteca donde hoy está la colección e hicieron el libro Espinaca Feroz, una historia ideada e ilustrada por Lorenzo que tiene como protagonista un superhéroe en forma de espinaca.

En esta casa le lectura no se usa como premio ni castigo, es una actividad cotidiana que los niños ya asumieron como tal y que disfrutan con los ojos fijos en las páginas, haciendo preguntas, memorizando las historias, organizando los tomos y, en el caso de Vicente, promoviendo la lectura entre sus compañeros de guardería.

(Lee en Revista ComfamaLiteratura infantil: “Había una vez” un cuento para contarles a los niños).

 

El pollo Chiras
Víctor Eduardo Caro

 

Esto dijo el pollo Chiras
cuando lo iban a matar:

-“Dese breve mi señora,
ponga el agua a calentar.
Un carbón eche a la estufa
y no cese de soplar
que nos va cogiendo el día,
y el señor viene a almorzar”.

-“Pero escúcheme una cosa
que le quiero suplicar
el pescuezo no me tuerza
como lo hace Trinidad”.

-“Hay mil medios más humanos
de dormir a un animal
y de hacer que dure el sueño
por toda la eternidad”.

-“Cumpla pues, buena señora,
mi postrera voluntad
y despácheme prontito
sin dolor y sin crueldad”.

La señora que era dama
de extremada caridad,
se quedó muy confundida
al oír lo dicho atrás.

Estudió el asunto a fondo,
consultó a una autoridad
se leyó varios volúmenes
en inglés y en alemán.

Compró frascos, ingredientes,
un termómetro, un compás,
dos jeringas hipodérmicas
y no sé qué cosa más.

Y en ensayos y experiencias
con tubitos de cristal,
y en lecturas y consultas
todo el tiempo se le va.

Mientras tanto el pollo Chiras
canta alegre en el corral:
-“Dese breve mi señora,
ponga el agua a calentar”.

Ideas para escoger una buena lectura en familia

1. Piensa en los intereses de todos los que van a leer.

2. Busca libros, en las bibliotecas y librerías, que enamoren por algo más como sus ilustraciones.

3. Escoge lecturas que no lo entreguen todo, por ejemplo, que te permitan continuar la historia o hacer adivinanzas.

 

Regresa: ¡A leer en voz alta!

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Para la familia Ríos González leer en compañía es un ejercicio para conocerse.
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