Las sutiles voces de la inspiración

Las sutiles voces de la inspiración - Revista Comfama

Científicas, pensadoras, filósofas y artistas cultivan la soledad como hábito, así alimentan sus creaciones. ¿Cómo la soledad hace posible que accedamos a lugares más profundos de nuestra mente y nuestras capacidades?

 

Por: Carolina Chavate, experta en escritura creativa.

Me he sentido sola muchas veces, como todos. Me sentí sola al terminar una relación amorosa y tener que reinventar mis hábitos sin quien era mi compañero; me sentí sola durante aquella crisis emocional y vocacional que nadie parecía comprender. Me sentí sola durante esas fases de la adolescencia en las que creía que no encajaba ni encontraría nunca amigos. Me sentí sola cuando emprendí mi primer viaje sin tiquete de regreso a Asia; y aunque viajaba sin acompañante por decisión propia, me sentí muy sola. Me he sentido sola aun estando rodeada de gente, aun estando en pareja, en fiestas, con amigos, aun teniendo mil ocupaciones. Me sentí sola cuando renté aquella casita en una isla de Tailandia y los sonidos de la selva me desvelaban toda la noche.

En muchos de estos escenarios que nombro rechacé la soledad y seguramente entré en una espiral de emociones como el abandono o la tristeza. Sin embargo, poco a poco he ido comprendiendo que la soledad es, ante todo, una oportunidad y que no es lo mismo sentirme sola que estar sola, porque la verdad es que siempre me tengo a mí misma.

La poeta Elizabeth Bishop creía que todos deberían experimentar al menos un período prolongado de soledad en la vida. La pintora Agnes Martin afirmó que las mejores cosas de la vida nos suceden cuando estamos solos. Una cosa es segura: nuestra capacidad para experimentar una soledad fértil o activa es absolutamente esencial, no solo para nuestra creatividad, sino también para el tejido básico de nuestra felicidad. Al darnos tiempo y espacio para ir más lento, sin las presiones externas de la tensión social, podemos habitar completamente nuestra vida interior: saber qué queremos y qué no, darle forma a nuestras ideas y decisiones y saber quién queremos ser o si necesitamos transformarnos.

Me dedico a investigar, experimentar y promover la creatividad y la escritura, por lo cual la soledad y el silencio son un ritual cotidiano que defiendo. Siempre los busco de dos maneras. La primera es como espacio mental, reservo al menos 15 minutos al día para meditar, practicar yoga o escribir. La segunda es como espacio físico, o sea creando un rincón creativo donde quiera que esté: un escritorio, un café, un sitio al aire libre o cualquier espacio al que voy con la única intención de hacer alguna actividad creativa: escribir, dibujar, pintar, leer, meditar, observar, hacer collage o journaling.

La soledad y el silencio son esenciales para encontrar inspiración, una palabra que etimológicamente quiere decir: respirar hacia adentro. La inspiración es necesaria cada vez que quiero crear, encontrar soluciones a un problema o tomar mejores decisiones. De manera que al cultivar la soledad puedo procesar los estímulos externos para combinarlos con mi voz interior.

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En soledad… vamos más despacio, nos reconciliamos con nuestro poder creativo.

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¿Soledad y silencio son lo mismo?

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Revisado por Ojo de lupa editores.

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