Las señales de la insatisfacción proactiva

Las señales de la insatisfacción proactiva
Las cosas no siempre deben permanecer como vienen de fábrica.

Luego de graduarse, Rafael se dio cuenta de que había estudiado la carrera equivocada. Se sintió insatisfecho y decidió abrazar esa sensación y convertirla en combustible para buscar su independencia. Una historia acerca de cómo en la vida tenemos derecho a elegir y a cambiar porque: «Más vale tarde que nunca».

 

Mientras cursaba su bachillerato en Pueblorrico, Antioquia, Rafael Sierra se visualizaba como un reportero en las canchas. El fútbol y la escritura eran sus pasiones, por eso eligió estudiar Comunicación Social en Medellín en el 2011.

Realizó su práctica profesional en comunicación organizacional, luego trabajó en la alcaldía de Pueblorrico. Ambas experiencias lo dejaron insatisfecho. Lejos estaba el anhelo de estar en una sala de redacción como periodista deportivo.

Al graduarse se cuestionó con honestidad acerca de si «había elegido el camino equivocado». Decidió continuar, probó en el mercadeo digital y como commuity manager, consolidando comunidades digitales. Esa ya era su cuarta experiencia laboral y aún sentía que ninguna lo «llenaba», pensaba en que ya era hora de hacer algo para remediar la situación.

No tenía tiempo para él, semana y fines de semana era dedicado a su trabajo, le molestaba la subordinación; sabía que en la vida laboral existían los jefes, pero eso de cumplir protocolos le costaba. Cuando a su teléfono llegaban notificaciones laborales sentía desasosiego. No era pereza de trabajar, era desánimo frente a las labores que debía desempeñar.

Rafael se dio cuenta de que todas esas sensaciones eran las señales de algo: estaba insatisfecho, con su trabajo, con su elección laboral, con su presente. ¿Qué hacer? ¿Seguir el camino en el que estaba? ¿Cambiar? ¿Buscar otras alternativas? ¿Por qué no le gustaba ser subordinado? ¿Era independencia lo que buscaba? Eran algunas preguntas que se hacía con frecuencia.

Lejos de quedarse paralizado y de escudarse en su tristeza, Rafael decidió abrazar esa sensación de insatisfacción y usarla como motivación para cambiar de rumbo y buscar independencia. Por esos días su padre consiguió un empleo en el que debía viajar constantemente a Bogotá y Rafael vio una oportunidad para apoyarlo administrando la ferretería familiar. Intuyó que ahí, tal vez, estaba la independencia que ya anhelaba.

Tomó decisiones: regresó a Pueblorrico, durante media semana realizaba labores administrativas en la ferretería, el resto de los días los pasaba en Medellín, allí, junto a su novia inició un emprendimiento de productos naturistas. Ese fue el segundo paso en su ruta a la independencia.

Pasó el tiempo y Rafael eligió dedicarse por completo a la ferretería. Lejos del ejercicio de la comunicación, encontró las razones esenciales de su proyecto de vida: tener independencia y ayudar desde su oficio a que las personas puedan acceder a las herramientas y materiales necesarios para construir sus propósitos.

Por ahora se siente pleno y reconoce la insatisfacción que sintió como «la causa y efecto de todas las decisiones», sin ella no estaría hoy en el rol que ocupa. Aceptó que tenía derecho a equivocarse, también a navegar entre sus contradicciones y a probar cosas nuevas. Sentirse insatisfecho es sentirse humano.

***

En defensa de la insatisfacción proactiva… Porque la inconformidad es señal de que hay que moverse y cambiar algo en la vida.

***

¿Por qué más vale tarde que nunca?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Luego de graduarse, Rafael se dio cuenta de que había estudiado la carrera equivocada. Se sintió insatisfecho y decidió abrazar esa sensación y convertirla...
" />