La salud que nos damos

ilustración david escobar para Comfama
En los medios solo se habla de la salud como problema, como derecho, como servicio e incluso como negocio.

Me siento a escribir este editorial luego de mi sexta sesión de ejercicio de este año. Fue uno de mis propósitos de año nuevo, duro para un sedentario. Hoy no sentí que mis músculos se iban a estallar. Fui capaz de cumplir mi meta del día sin llegar a los últimos minutos tambaleando. La respiración me faltó un par de veces, es cierto… Pero les cuento que una gran satisfacción me llegó cuando terminé mi rutina de hoy y visualicé mi semana, con el fin de sacar tiempo para la actividad física.

He sido “malito para el ejercicio”, como decía mi padre cuando me comparaba con mi hermano, que tenía el don de practicar casi cualquier deporte y ser el mejor en todos ellos. Pues decidí este año que no soy “malito”, que nadie lo es, que no tengo que ganarme sino una medalla: la de mejorar cada día. Pensé que con más de 40 años mi deber es cuidarme, que el trabajo que hago me gusta mucho, pero necesita energías infinitas, así que me propuse el desafío de hacer ejercicio al menos cuatro veces por semana.

Hoy nadie discute que la actividad física se relaciona directamente con la salud. La OMS estima que cerca del 6% de las muertes en el mundo se deben a la vida sedentaria, además, desde la antigüedad las disciplinas del cuerpo son parte de la cultura y la vida humana.

Leí por ahí que Sócrates decía que el ejercicio era incluso un deber de cada ciudadano. Sin embargo, en los medios solo se habla de la salud como problema, como derecho, como servicio e incluso como negocio.

Poco se oye hablar de la responsabilidad que cada uno tiene con su propio bienestar. La bondad de nuestros pensamientos, cómo nos alimentamos, cuánto caminamos al día, si hacemos o no ejercicio, cómo respiramos… Ideas simples de hábitos que nos pueden transformar, alargar nuestra vida y hacerla más feliz. ¡Por eso, en Comfama decimos que la salud es la posibilidad de disfrutar la vida!

Para todo en la vida, como la felicidad de la que hablamos, dependemos de nosotros mismos.

En Colombia hay mucha innovación frente a este importante reto. Esta semana me contaron, por ejemplo, de Andrés, un líder social de Antioquia que admiro mucho. Él está implementando una campaña en la entidad que dirige, donde se dan días libres si los empleados desarrollan alguna actividad física. Me impresionó también la empresa Mattelsa, afiliada a la Caja, que promueve llegar al trabajo en bicicleta, la alimentación saludable y otros hábitos de sostenibilidad entre sus empleados.

Por otro lado, emprendimientos con muy buenos augurios están comenzando a ofrecer, apoyados en las TIC, servicios innovadores para monitorear, apoyar y motivar la actividad física. Es evidente para todos, además, que en Antioquia hay una gran proliferación de nuevos espacios para desarrollarla de diferentes maneras.

Por eso, cuando comencé a trabajar en nuestra Caja me sorprendió que el servicio de centros de acondicionamiento y de gimnasios, a pesar de tener una cobertura relativamente baja (10.000 personas aproximadamente para 2,4 millones de beneficiarios), tuviera un gran reconocimiento.

Y nos dispusimos a estudiar cómo crecer con calidad. Esta se deriva del acompañamiento en salud con profesionales comprometidos, buenas instalaciones y tecnología de punta. Luego de analizar el asunto por meses, en la edición de este mes de el informador compartimos una gran noticia.

Se ha firmado una alianza entre Comfama y Smart Fit, una de las cadenas de gimnasios más importantes de América Latina. En este programa, todos ganamos. Aumentaremos la cobertura de la Caja inicialmente hasta casi 22.000 personas, las tarifas bajarán (para una persona de tarifa categoría A será una disminución de cerca del 40%), tendremos el doble de sedes sumando las de nuestro aliado y las nuestras (pasamos de 7 a 14).

Todo esto con la gran ventaja de que los servicios de salud de todas esas sedes serán prestados con la tradicional calidad Comfama, por profesionales aportados por la Caja.

No hay gimnasio o Capf que valga, alianza o tarifa, bien sea que el ejercicio se haga en casa, en la empresa o en un centro especializado, si no ponemos de nuestra parte la madrugada, el esfuerzo y el cuidado. Igual que para todo en la vida, como la felicidad de la que hablamos, dependemos de nosotros mismos. La salud, aunque requiere de servicios, del sistema de la seguridad social y buenos profesionales, se origina en los hábitos que tenemos y la manera como vivimos.

En Comfama estamos comprometidos con ser la plataforma para su salud y su felicidad, pero no se las podemos entregar en un paquete: depende de cada uno. Aprovechando el comienzo de año, bienvenidos y disfruten mucho esta nueva alianza.

 

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En los medios solo se habla de la salud como problema, como derecho, como servicio e incluso como negocio.
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