La consciencia interior

El Templo Dorado india.
El Templo Dorado, ciudad de Amritsar, India.
Viajar para hallar eso que la hace feliz, lo que le da sentido a la vida.

Una carrera universitaria que no la hacía feliz y diversas enfermedades fueron la alerta para saber que algo no marchaba bien.

Manuela Noreña recuerda el día que con susto le contó a su papá dos cosas: primero, que se sentía perdida y que la medicina no era a lo que quería dedicarse el resto de su vida, y segundo, que para encontrarse se marcharía a la India a meditar. Él, comprensivo, aceptó.

Las primeras semanas transcurrieron en una casa finca de meditación, a siete horas al Norte de Delhi: allí convivió con personas de diferentes partes del mundo, todos con el objetivo de meditar. A las cinco de la mañana iniciaba la primera práctica, luego una hora de yoga, después control de la respiración, más tarde tiempo libre para leer, pensar, hacer las tareas del hogar y finalizar el día con más meditación, yoga y algunos cánticos en la lengua clásica de la India, el sánscrito.

Luego decidió emprender el segundo viaje más importante de su vida: recorrer el país en tren para adentrarse en los rituales, ceremonias y costumbres de la gente local.

Visitó el pequeño Tibet, cerca al Himalaya; la frontera con Pakistán, donde comió en comedores comunitarios para alrededor de 500 personas: también fue al Oeste para conocer ocho ciudades, Benarés, la capital espiritual de la India, y allí transformaría su forma de ver la vida: frente a sus ojos, decenas de familias quemaban los cuerpos de sus parientes muertos en el fuego de Shiva, junto al río sagrado Ganges. Nadie lloraba, esa ceremonia representa la liberación a una vida mejor.

Hoy, cinco años después, Manuela vive en Colombia, a punto de terminar sus estudios en Comunicación Social y Periodismo, conserva muchas de las tradiciones de aquella cultura, mantiene un pequeño altar en su cuarto donde medita, cree en la reencarnación, en que todos venimos al mundo con una misión y agradece constantemente haber hallado lo que la hace feliz. Se siente afortunada.

Sin ir hasta la India


Una experiencia de meditación y espiritualidad se puede vivir sin salir del país, es más sí vives en Antioquia, sin tener que salir del departamento.

Se trata de La tierra prometida, así se llama el santuario de yoga Sivananda Vanadurga Ashram, en el municipio de San Rafael.

Fue construido con ayuda de personas locales y con donaciones. Hoy es el punto de encuentro de campesinos, niños, viajeros, y jóvenes, quienes, en contacto con la naturaleza, dedican parte de su tiempo a meditar.

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Viajar para hallar eso que la hace feliz, lo que le da sentido a la vida.
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