Jugar para encontrarnos

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Las fiestas decembrinas son la excusa perfecta para que la familia Abad disfrute de la compañía del otro y fortalezca vínculos a través del juego, una tradición que se mantiene con el paso del tiempo y que los reúne cada año en medio del verde paisaje del suroeste antioqueño.

Uno de los jugadores toma un diccionario, lo abre aleatoriamente en una de sus páginas y busca la palabra más extraña que allí se encuentre. Cada uno de los demás participantes da la definición de lo que cree es el significado de aquella palabra, para luego votar por la respuesta que crean más acertada.

El ganador es el jugador que consiga más votos por sus definiciones

Diccionario es solo uno de los juegos que convoca a nuestra familia en las vacaciones, época en la que además nos reuníamos para celebrar el cumpleaños de la abuela Cecilia, quien se encargaba de organizar nuestros encuentros.  

 Soy Daniela Abad, directora y apasionada del cine. Recuerdo a mi abuela como una mujer increíble, inteligente y vivaz, quien partió del mundo terrenal hace algunos meses con sus sentidos intactos. Cecilia Faciolince de Abad era una mujer sabia con quien se podía conversar sobre la vida y la política, alguien a quien acudir en busca de consejos. Además, con quien se podía disfrutar y explorar las infinitas posibilidades de la buena cocina.  

 Mi abuela fue quien trajo la diversión a los encuentros familiares con distintos juegos de mesa que ponían a prueba las destrezas mentales y fomentaban la creatividad de todos nosotros. A sus 96 años era una dura para jugar cartas, estrella china, canasta y Rummi-Q. Nos ganaba frecuentemente a todos.

Tras la partida de la abuela Cecilia, mi familia mantiene la tradición del encuentro y el ocio, aprovechando algunas fechas especiales y cumpleaños para compartir una cena, contar historias, hacer memoria y jugar juntos.   

 En estas reuniones buscamos que cada miembro de la familia se integre a través de juegos como mímicas, relevos con deportes, scrabble o ajedrez. En la finca familiar, ubicada en el suroeste, reposan varios juegos para todas las edades, listos para salir de los estantes y cajones en una nueva oportunidad para recrearnos. 

 Al ser una familia numerosa, en la época navideña no solemos darnos obsequios los unos a los otros, en lugar de eso, planeamos juegos y competencias con rifas de por medio para premiar a los mejores jugadores. Esa es nuestra forma de regalar y compartir.  

 Todas estas actividades lúdicas sirven para reunirnos alrededor de algo, son una forma de estar con el otro y acercarnos. Como ya dije, mi gran pasión es el cine, y este también se relaciona directamente con el ocio y la diversión. Si bien el séptimo arte no es solo entretenimiento, para mí hacer y pensar en cine implica, de cierto modo, jugar e imaginar.  

El juego es una puerta que nos conecta emocionalmente con nuestro entorno, es una forma de amar y socializar

La del 2021 fue la primera navidad sin la abuela. Un reto como familia, sin duda. ¿Volveremos a jugar? ¿Lo disfrutamos de igual manera? ¿Seguirá siendo una tradición anual? Solo hay algo seguro y lo sabe la abuela Cecilia: lo vamos a intentar.

***

¿Te animas a jugar en la próxima reunión familiar?

¿Jugamos? Sí. #Juguemos con nuestros seres queridos.

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