Somos iguales, tú y yo: señas que conectan

Elen y María Ana.
María Ana y Elen son amigas. El vínculo que las une: la Lengua de señas. Conoce esta historia de inclusión que tiene como escenario a Comfama.

“Necesitamos un computador y mi mamá no puede escuchar, así que lo que vayas a decirle a ella, por favor me lo dices a mí, que yo se lo explico”. Fue lo primero que le dijo Ana Isabel, de 6 años, a Elen Cortés, facilitadora de Comfama, al llegar al Centro de consulta en línea en Aranjuez.

A pesar de su edad, la pequeña hace las veces de intérprete cada vez que visitan este espacio. La niña adelanta
sus tareas acompañada por María Ana y luego esta madre de 35 años, con una discapacidad auditiva, ingresa a su red social favorita –Facebook– para ponerse al día con familiares y amigos.

El conocimiento rompe las barreras, tiende puentes entre los seres humanos.

Elen, quien había aprendido el abecedario de señas en el colegio, decidió repasar sus notas e incluso se animó a inscribirse en un curso de Lengua de señas. Dice: “Pensé que era una buena oportunidad para comunicarme con ella y orientarla”.

Las comunidades en línea son potenciadoras para las personas con discapacidad auditiva, visual o con condiciones del espectro autista, pues les permite romper las barreras del cara a cara.

El mundo de María Ana lo conforman su esposo, ambos con discapacidad auditiva, y sus dos hijas, Ana Isabel y Valeria, quienes cuentan con todos los sentidos y les sirven como enlace con otras personas.

Cuando supo que Elen estaba en estas clases, María Ana comenzó a visitar el Centro de consulta con más frecuencia y ahora ya lo hace sola, pues sabe que alguien puede entenderla. Eso creó un vínculo especial entre ellas.

María Ana no solo habla con sus amigos, le gusta revisar su correo, buscar recomendaciones para el cuidado del pelo y las uñas, y cacharrear en el computador.

Dice Elen que ella y María Ana ya son muy amigas: “María Ana está en un grupo de personas con la misma discapacidad y me va a invitar para que esté conectada. Además, hablamos de varias cosas, me corrige y me explica señas que aún no me han enseñado, para que cada vez podamos comunicarnos mejor”.
Nunca es tarde para aprender

Bernardo Parra haciendo la seña “abrazo”.

Bernardo Parra tiene 83 años y tiene claro que nunca es tarde para aprender. Diariamente frecuenta una de las bibliotecas de la Caja para mantener su cerebro activo. Actualmente reaprende el lenguaje de señas, el cual practicó en su juventud con su hermana que era sordomuda.

¿Qué es la Lengua de señas?

Es una lengua natural de las personas con discapacidad auditiva. Se basa en movimientos y expresiones con las manos, los ojos, el rostro, la boca y el cuerpo. Además, estos no dependen de otros sistemas de comunicación ni son iguales a los códigos gestuales usados por las personas de una cultura dada.

Espacios incluyentes

  • ƒƒEn los bibliometros de San Antonio, Itagüí, Niquía y Acevedo hay computadores con el software Jaws, un programa que cuenta con un lector de pantalla para personas ciegas o personas con visión reducida, que convierte el contenido de la pantalla en sonido, para que el usuario acceda o navegue sin necesidad de verlo.
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  • Con la adecuación de los senderos de los parques Copacabana y Rionegro, Comfama facilita el acceso a los usuarios con movilidad reducida, al brindarles la posibilidad de contar con espacios de diversión apropiados y acordes con sus necesidades.

 

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María Ana y Elen son amigas. El vínculo que las une: la Lengua de señas. Conoce esta historia de inclusión que tiene como escenario a Comfama.
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