Cuidar: un verbo universal

ilustración médico
Delicadeza y dedicación son características que por años han sido asociadas al género femenino, indispensables para ejercer la enfermería. Harlenson es hombre y cada día derrumba estereotipos siendo lo que decidió ser: enfermero.

Coger el celular y hacer una búsqueda rápida en Google de las siguientes mujeres: Irena Sendler, Florence Nightingale y Elvira Dávila Ortiz. ¿Quiénes son? Referentes de la enfermería. ¿Qué otras cosas tienen en común? Muy fácil: que son mujeres.

De acuerdo con nuestro género, la sociedad ha construido roles para cada uno de nosotros, una especie de deber ser que hay que seguir al pie de la letra. Por ejemplo, es aceptado socialmente que un hombre se dedique a oficios rudos, pero… ¿qué pasa con quienes no siguen ese camino? Hombres y mujeres se han atrevido a romper paradigmas y Harlenson López Urieta es uno de ellos. Su profesión, su pasión, su mejor talento: cuidar a los demás por medio de la enfermería.

Nacido en Caucasia, municipio del Bajo Cauca antioqueño, tomó la mejor decisión de su vida hace nueve años. Sabía que la enfermería era su vocación, no había que esperar más señales de la vida. Tampoco lo espantaría el miedo a derrumbar estereotipos.

Sí, su trabajo diario por ser lo que su corazón le indicaba lo enfrentó a la sociedad para enseñarle que un hombre también tiene las habilidades para comprender, para tener paciencia, para ser empático… para cuidar.

(Lee también: Había una vez…).

Basta con consultar el Diccionario de la lengua española. Allí se define el verbo cuidar como: “Poner diligencia, atención y solicitud en la ejecución de algo”, capacidades que hombres y mujeres tienen por igual. Más se evidencia si se conjuga: yo cuido, tú cuidas, él cuida, nosotros cuidamos, vosotros cuidais… ¡Todos cuidamos!

Aunque Harlenson desconoce las cifras, solo hay que mirar a su alrededor, el día a día: cada vez son más los hombres que se dedican a la enfermería, muchos como él, dispuestos a más cosas que administrar medicamentos: a interesarse en los pacientes y a ser sensibles con su sufrimiento. También a sacar eso que todos tenemos adentro sin importar nuestro género, nuestra etnia, nuestras preferencias sexuales: el instinto y la capacidad de cuidar al otro.

Su pago, más allá de un salario, son las sonrisas y el agradecimiento de esas personas por las que vela con amor. Tal vez por eso es por lo que el profesor y escritor inglés Ken Robinson decía: “Lo que determina nuestra vida no es lo que nos pasa, sino lo que hacemos con lo que sucede”.


Los primeros enfermeros

Si bien en la actualidad la enfermería es un oficio asociado generalmente a las mujeres, se habla de que, alrededor del año 250 a. C., la primera escuela de enfermería en el mundo inició en la India y solo los hombres podían acceder a ella. ¿La razón? Este oficio estaba asociado a labores mágicas y militares.

 

Según el Ministerio de Protección Social de Colombia, por cada 100 mujeres enfermeras existen 8 enfermeros hombres. Mientras en profesiones como la ingeniería el 63% de los graduados son hombres y el 37% mujeres.

 

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Fuentes: Revista electrónica cuatrimestral de enfermería, Situación laboral de los profesionales en medicina y enfermería en Colombia y Observatorio laboral para la educación.

Regresa: La fuerza femenina

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Delicadeza y dedicación son características que por años han sido asociadas al género femenino, indispensables para ejercer la enfermería. Harlenson es hombre y cada día derrumba estereotipos siendo lo que decidió ser: enfermero.
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