Trabajar en Colombia, ese segundo hogar

Toshio Kurihara.
Extrañar lo propio, pero amar también otra latitud, otra forma de ver la vida. Toshio, Sebastian y Daniela tienen algo en común: trabajan lejos de casa.

Si algo aprendió Toshio Kurihara de su estadía en Colombia es que la comida japonesa no sabe lo mismo aquí que allá, y a él sí que le gusta el sushi y el ramen. Sebastian Höfler, por su parte, extraña de Alemania los desayunos, esos con mucho salmón ahumado, embutidos y quesos. Para Daniela Avendaño el asunto es un poco más fácil, pues si bien es venezolana, sus papás son antioqueños, por eso creció comiendo mazamorra y en Medellín sí que la encuentra por todos lados.

A Toshio, quien sabe solo algunas palabras de español e inglés, le pareció especialmente particular que lo citaran en una especie de establo para tomarle fotos al lado de un caballo. Sebastian, sin embargo, está más acostumbrado a dar entrevistas y a las fotografías, pues la historia de un alemán que migró a Medellín para emprender siempre ha llamado la atención de los medios. Daniela, como comunicadora de la Universidad Arturo Michelena, sabía en lo que estaba metida, por eso no temía sonreírle a la cámara y dejar salir esa chispa que la caracteriza.

Toshio

Medellín, la ciudad que cuando anochece cubre sus montañas de estrellas, le ha dado la posibilidad a Toshio de compartir los conocimientos que ha adquirido en 40 años como ingeniero de sistemas y eléctrico. La Agencia de Cooperación Internacional del Japón (Jica) lo envió como voluntario a Colombia, y es por eso que está asesorando el Centro de desarrollo tecnológico del sector eléctrico (Cidet) en la implementación de un laboratorio de evaluación de prototipos.

Daniela Avendaño.

Sebastian

La primera vez que Sebastian vino a Colombia lo hizo en son de paseo, por allá en el 2006. Tomó la decisión de aprender español el día en que no supo expresar cuán rico le había sabido una comida que le habían acabado de ofrecer. Su relación con Medellín no terminó allí, y a su tercer regreso lo hizo para quedarse indefinidamente, porque aquí encontró el amor, el de su novia y el de una pasión: emprender. Para él, aquí, en cada esquina hay una oportunidad.

Daniela

El último recuerdo que tenía Daniela de Colombia era el de Comfama de Rionegro. Fue hace más de 10 años, cuando vino a visitar a su familia extendida. Ahora, en pleno 2017, se encontraba en las calles de Medellín, desconocidas para ella, en busca de trabajo.

Sebastian Höfler.

Fue en uno de esos días de intensa lluvia cuando compartió su sombrilla con otro caminante. Al escuchar su acento, el hombre la alentó a seguir su búsqueda, le reiteró ser bienvenida a este, su segundo país, y le recordó qué tan parecidos son los colombianos a los venezolanos: personas amables que se ayudan unas a otras. Las buenas energías de él y el empeño de ella dieron resultado y ahora Daniela lidera las comunicaciones de una importante marca textil.

Lejos de los suyos, por mucho o poco tiempo, enseñando y aprendiendo de los colombianos… un encuentro cultural, un aprendizaje diario, nuevos amigos y la construcción de un segundo hogar que les ha permitido desplegar sus talentos. Así ha sido Colombia para Toshio, Sebastian y Daniela.

Los ciudadanos extranjeros con documentación al día también pueden hacer parte del Servicio de empleo Comfama. El primer paso: inscribir su hoja de vida en el Servicio Público de Empleo por medio del sitio web personas.serviciodeempleo.gov.co. ¡Bienvenidos al país!

 

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Extrañar lo propio, pero amar también otra latitud, otra forma de ver la vida. Toshio, Sebastian y Daniela tienen algo en común: trabajan lejos de casa.
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