El trabajo como pasión

El trabajo como pasión | Revista Comfama

Marcela hizo de su casa una empresa. A su sala le puso luces y velas, la convirtió en su escenario.

Desde niña, el canto es la pasión de «Chelo», como la conocen sus amigos. Durante el colegio estuvo involucrada en coros, fiestas y presentaciones, así perfeccionó su talento. Cuando cumplió 16 años y se graduó experimetó las múltiples preocupaciones de un adolescente, debía tomar una decisión importante: elegir qué quería hacer para ganarse la vida. Inició administración de empresas, pensó que la música no le podría brindar sustento económico.

Ejerció su profesión durante cinco años, se sentía bien, pero recibió algo que ella considera: un llamado del destino recordó que un día se había dicho que no quería pasar por este mundo sin dejar un un disco de su autoría. Actuó en consecuencia y en el 2016 comenzó a producir su propia música, a vivir su sueño. En aquel entonces ingresó a la banda de Kukaramakara, hoy hace parte del equipo de músicos de Trilogía Bar. La música es su único sustento.

Los bares son uno de los sectores económicos más afectados por el aisalmiento preventivo a causa de la covid-19 ese hecho la obligó a reflexionar, en algún momento durante la cuarentena, pensó si tendría que dedicarse a otra cosa. Por ahora sigue fiel a la música, su trabajo que al tiempo significa para ella terapia, amor y salvación.

Se considera afortunada. Durante el confinamiento recibió llamadas de ELPAUER para hacer parte de festivales, eventos con 3 Cordilleras, Ruta N y Trilogía, con estos últimos creó un modelo de serenatas virtuales: los clientes compran dos canciones y los artistas del bar las interpretan.

No todo el gremio corre con su misma suerte, por eso insiste en que, a los músico y a los artistas en general hay que cuidarlos porque nos sacan de la rutina y nos llevan a un mundo de magia, «si todo en el mundo fueran ciencias exactas, tangibles, se perdería la magia de lo intangible, de lo que no se ve, pero se siente. Los músicos hacemos magia» dice.

Su casa, que habita con tres gatos, se convirtió en su empresa. A su sala le puso luces y velas, la transformó en su escenario. Sabe que nada igualará el contacto con el público, pero con esfuerzo logra conectarse con sus seguidores. La música tiene poderes.

Para Marcela la pandemia trajo tristezas, también cosas positivas. Aprendió que todo es posible, la fórmula es trabajar con un propósito, ponerle empeño y añadirle creatividad.

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Trabajar… para hacer magia con nuestros talentos.

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¿Cómo sería una cuarentena sin artistas?

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Marcela hizo de su casa una empresa. A su sala le puso luces y velas, la convirtió en su escenario. Desde niña, el canto...
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