El privilegio de hacer nacer

mujer en un computador trabajando
Zuly, médica venezolana, tuvo a su hija en tierras lejanas. Hoy permanece en ese lugar, Medellín, donde encontró empleo y donde puede desplegar todos sus talentos.

Zuly Antonieta Quevedo nació en Venezuela, allí estudió medicina, se graduó en la Universidad de Carabobo e inició un posgrado que debió abandonar por la crítica situación de su país.

Ella y su familia decidieron iniciar una nueva vida en Colombia. La aventura la emprendieron su esposo, su hijo y, en su vientre, con doce semanas de gestación, Mariana. Eligieron el país por la cercanía y porque la mamá de su esposo es colombiana y eso les permitió inmigrar legalmente.

El padre de sus hijos consiguió empleo como ingeniero en una empresa afiliada a Comfama, eso hizo que ella también fuera afiliada y pudiera participar en Mamás consentidas, un programa sin costo que da herramientas de autocuidado para la época de embarazo.

(Lee tambiénTrabajar en Colombia, ese segundo hogar).

El nacimiento de Mariana fue complicado. El útero de Zuly se rompió, debieron hacerle una cesárea de emergencia y la niña nació sin signos vitales… fue reanimada. La situación intensificó las creencias familiares, sin importar la distancia rezaron y creyeron en su recuperación. Así fue, tras 26 días salió del hospital. Ese día, en un país ajeno celebraron una misa, tal vez no estuvieron todos juntos físicamente, pero sí se unieron en espíritu y agradecimiento.

Tiempo después, Zuly resolvió su situación profesional en Colombia y empezó a trabajar como médica. Por esas casualidades del destino lo hizo para Comfama por medio de Sumimedical y, además, como si fuera poco, fue encargada de dar las charlas de Mamás consentidas.

Desde el otro lado de la mesa, Zuly se esmera en conectar con cada madre, en dar el consejo correcto y la palabra de apoyo indicada para que cada una, para que al igual que ella lo hizo, comprendan lo bello que es ser mamá y el privilegio que implica tener el don de incubar el futuro en una época en la que nacer parece algo cotidiano.

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Zuly, médica venezolana, tuvo a su hija en tierras lejanas. Hoy permanece en ese lugar, Medellín, donde encontró empleo y donde puede desplegar todos sus talentos.
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