El escultor de su propio cerebro

ilustración alimentando la mente
Como si de una tela elástica se tratara, nuestro cerebro puede ampliarse. A este proceso se le conoce como plasticidad neuronal.

Jhonny tiene 10 años. Pronto recibirá sus primeros grados: los de primaria y en 2019 ingresará a sexto de bachillerato. Estudia en el Colegio Madre Laura, en el barrio Buenos Aires de Medellín, y es un estudiante avanzado al que le gustan las matemáticas y el deporte. En sus ratos libres hace retos mentales y juega PlayStation. Como entrenamiento practica fútbol y natación en Comfama. Hace poco tomó una decisión importante: quiere dedicarse a las piscinas y hacer del deporte bajo el agua su disciplina oficial de entrenamiento. Jhonny, al que pocas cosas le han quedado grandes en la vida, nació sin brazos.

“Ya terminó el tercer nivel de natación y el otro año ingresará al cuarto. Para nuestra familia ha sido un sueño hecho realidad porque cuando él nos dijo que quería aprender a nadar a todos nos dio miedo, era una meta gigante. Temíamos que se ahogara, que se hundiera, pero, lo logró porque él logra todo lo que pone en su mente”, cuenta Marcela Osorio, madre de este pequeño deportista al que la piscina de Comfama Aranjuez mantiene enamorado.

Nacer sin brazos no es un impedimento.

Con un cerebro 100 por ciento activo, como lo califican los más cercanos a su historia, Jhonny logra con sus metas de aprendizaje, curiosidad, sagacidad e inteligencia ser un ejemplo de ese proceso que en las neurociencias se conoce como ‘plasticidad cerebral, sináptica o neuroplasticidad’.

La plasticidad cerebral quiere decir que el cerebro todo el tiempo está creando rutas sinápticas”, es decir, “que está conectando unas neuronas con otras para que tengamos repuestas con un medio ambiente”, explica la neuropsicóloga Liliana Alvarán.

En otras palabras, la neuroplasticidad se da cuando estamos en un proceso de aprendizaje, porque nuestro cerebro se va modificando a partir de la interacción, el contexto con el que se comunica y con el que se rodea, la interacción, la información que recibe y las habilidades que pone en práctica.

Jhonny Giraldo Osorio, como es su nombre de pila, ha sido durante una década el escultor de su propio cerebro y hoy, luego de procesos de prendizaje en los que se reta día a día, logra ser autosuficiente gracias a sus pies. Con ellos escribe, come, se lava sus dientes y también camina. Con ellos, sin la necesidad de usar chaleco salvavidas, se impulsa en el agua, en ese lugar donde flota y en forma de sonrisa deja salir un suspiro que se parece mucho a la felicidad.

La plasticidad cerebral, ¿se puede entrenar?

La neuropsicóloga Liliana Alvarán afirma que, si se entiende desde un punto de vista ecológico sí, puesto que podemos, día a día, desarrollar habilidades cotidianas en lo que realizamos, “en las que se supone existe una estimulación que genera nuevas rutas sinápticas, más plasticidad”.
Es por esta razón que cuando leemos, conversamos y aprendemos, mantenemos nuestro cerebro activo, como una fibra que se estira y a la que cuidamos para que no se rompa.

 

Para una mente sana

No compares, ni lo que tienes, ni lo que eres con lo que los otros son, tienen o hacen.

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Como si de una tela elástica se tratara, nuestro cerebro puede ampliarse. A este proceso se le conoce como plasticidad neuronal.
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