Educar para contagiar

Educar para contagiar

Trabajar con un propósito. Abrir una «escuela de sostenibilidad disfrazada de alojamiento».

 

Luego de viajar quince mil kilómetros durante su estancia en China, Daniel Hernández y su esposa, Verónica Arango, se hicieron una pregunta importante: ¿la gente busca comodidad a cualquier precio? La inquietud siguió rondando sus mentes y las respuestas comenzaron a gestarse en forma de propósito de vida. La conclusión: abrir un hotel que más bien fuera una escuela de sostenibilidad, disfrazada de alojamiento.

Es así como las personas que se hospedan en el Hotel Plantación, ubicado en el municipio de Jardín, en el Suroeste de Antioquia, experimentan durante su estadía cómo pequeñas acciones cotidianas contribuyen a la sostenibilidad y pueden generar hábitos para llevar a casa.

A cada huésped se le entregan bolsas de tela para que guarden las compras que hagan en el municipio, tres tipos de recipientes para separar los residuos en la fuente, botellas de vidrio para que no compren de plástico, toallas en telas más delgadas para que la carga de la lavadora sea mayor, un reloj de arena para que sean conscientes del tiempo que se toman en la ducha, instrucciones para disminuir el consumo de agua, elementos para el baño hechos por pequeñas empresas que cuidan su huella ambiental y adicional, el restaurante del hotel ofrece comida vegana.

«Qué mejor experimento que una habitación de hotel, ese espacio se puede asemejar a una casa, por eso cuando las personas ingresan les damos una pequeña inducción a nuestra escuela», dice Daniel Hernández.

La sostenibilidad, como lo dice el físico Fritjof Capra, «consiste en diseñar las comunidades humanas de manera que su estilo de economía, sus estructuras físicas y su tecnología, no interfieran con la capacidad inherente de la naturaleza de generar y sostener la vida en el planeta», ese es el propósito hacia el que esta pareja decidió orientar su vida y su emprendimiento, para que cada persona que interactúe con ellos y con su hotel, comprenda mejor la necesidad de consumir de una manera más responsable.

«Encontrar maneras más sostenibles de habitar el planeta toma tiempo, y es un proceso que requiere atención y compromiso constante. Estás aprendiendo. Estamos aprendiendo. Este proceso vale la pena. Este planeta vale la pena», concluye Daniel.

Dice la ciencia

Cuando tienes un propósito, sabes para qué te levantas cada día, tu expectativa de vida crece aproximadamente siete años.

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