Dar flores es congelar el tiempo

foto de una flor entre las manos
“Con libertad, libros, flores y la luna, ¿quién no puede ser feliz?”. Oscar Wilde.

Tomadas del jardín o compradas con los ahorros, Steven Duque, periodista digital, regala flores desde que tiene seis años. Le gustan porque con ellas puede expresar lo que siente por otras personas.

Cuenta una antigua leyenda romana que después de haber creado el invierno, los dioses apartaron la nieve para que la hierba volviera a brotar, las aguas a correr y el sol a brillar entre las nubes. Tal fue la belleza del espectáculo que ellos, impávidos, dejaron caer lágrimas de alegría, rotando de la tierra las violetas, flores que son llamadas “lágrimas de los dioses” y que suelen ser símbolo de lealtad, compromiso y hogar.

Así como esta flor tiene una historia, otras también se adornan con mitos del pasado, con emociones y significados tan particulares como la vida de cada persona. Por detalles como este es que, a Steven Duque, de 28 años, le gusta regalar flores en la temporada decembrina.

“Por estos días nadie regala flores, así que es una sorpresa especial que además está cargada de significados, pues las flores se parecen a la gente, representan personalidades y materializan la sensibilidad”.

“Me gusta regalar flores porque, aunque sé que son un regalo que a diario nos da la naturaleza, también son un regalo especial porque se nos vuelven cotidianas. Regalar flores es como congelar el tiempo porque las personas se quedan sin nada que decir, es regalar vida, color y naturaleza con algo sencillo que a veces se nos olvida que existe”, cuenta Steven.

Al regalarlas ha recibido varias sorpresas. La más común es ver como las personas entran en lo que él describe como un “oasis de tranquilidad”, pues sostiene que vivimos nuestro tiempo de manera muy acelerada y que cuando se entrega una flor es como si se regalara un momento de respiración.

Para escogerlas siempre recomienda pensar en dos cosas: la persona a la que se le regalará la flor y la finalidad del regalo. “Por ejemplo le he regalado a hombres flores con fuerza y sensibilidad, con colores fuertes, como los anturios que expresan durabilidad y potencia”.

Qué tal si, como Steven, te decides a regalar flores, esas maravillas de la tierra que constituyen una forma milenaria de la expresión de los sentimientos, un vínculo que convierte la realidad en un momento estelar.

Las flores son la representación de la belleza, de la vida.

Regresa: Qué le regalo a…

 

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“Con libertad, libros, flores y la luna, ¿quién no puede ser feliz?”. Oscar Wilde.
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