Consciencia: la clave para cambiar tu estado mental

foto de un hombre con blazer
Todos podemos desarrollar nuestra inteligencia emocional, expandirla y fortalecerla. El primer paso es empezar a distinguir las distintas emociones que vivimos, y entender que hay debajo de estas emociones.
De la calidad de nuestras emociones depende la calidad de nuestras acciones y finalmente los resultados que logramos en nuestras vidas. Así lo afirma el experto en resolución de conflictos Aldo Cívico.

¿Qué papel juegan las emociones del ser humano?

La calidad de nuestra vida es la calidad de nuestras emociones. Por eso, las emociones son tan fundamentales en nuestra existencia, porqué dependiendo de la “casa emotiva” en la cual pasamos nuestro tiempo se dan los resultados que logramos en nuestras vidas. De hecho, las emociones son una indicación de como interpretamos las experiencias de nuestras vidas. Es decir, son un reflejo también de la calidad de nuestro pensar y de la percepción que tenemos sobre nosotros mismos. Recuerdo la historia de uno de mis clientes, Anthony. Cuando me llamó el quería ser actor, pero estaba desmotivado porqué no le llegaban muchas oportunidades y no estaba satisfecho con su mánager. Pasaba la mayoría de su tiempo en la casa, acostado en el sofá. Era el estado mental, o la “casa emotiva” en la cual transcurría la mayoría de su tiempo. Obviamente, en este estado, no iba a avanzar mucho. Cuando revisó la importancia de las emociones en su vida, y de como las creamos y vivimos, fue capaz de darse cuenta de los patrones emocionales que estaban determinando de su vida, y por eso, de darle una vuelta radical a su carrera. Hoy es uno de los actores del aclamado musical Hamilton en Broadway. Por eso, tomar conciencia de cuál es la calidad de nuestras emociones, es el primer paso para tener una buena relación consigo mismos y con los demás.

¿Qué pasa con los menores de edad en Colombia, como mostrarles que hay vías no violentas para resolver los conflictos?

Primero que todo hay que distinguir entre comportamientos y personas. Cuando combinamos el accionar violento de un joven con una identidad violenta, no solamente cometemos un error y una injusticia, sino que nos cerramos las puertas para entender el problema que está en la raíz de los comportamientos violentos, y no los transformamos. Tenemos que entender que cada comportamiento humano, también el de un joven que comete violencia, es una estrategia que una persona elige para satisfacer necesidades humanas básicas. En otras palabras, también un comportamiento criminal, tiene la intención positiva de satisfacer la necesidad que cada uno de nosotros tiene de sentirse seguro, de tener variedad en la vida, de sentirse importante, de compartir. Entonces, para cambiar un comportamiento social, no podemos ponernos a pontificar desde un pulpito moral. Más bien, hay que bajarse desde este pulpito, comprender y compartir, por cuanto posible, la condición humana del otro, y entender las necesidades humanas que estos jóvenes tratan de satisfacer.

¿Cómo manejar nuestras emociones?

Primero que nada, hay que superar la idea que nosotros no somos responsables de nuestras emociones. Que son los demás y las circunstancias externas que determinan nuestras emociones. No es así. Nosotros tenemos que tomar responsabilidad de nuestras emociones. Todas las emociones, tienen una función, y en la medida en la cual aprendemos a escuchar nuestras emociones, podemos también cuidarnos a nosotros mismos. Por ejemplo, si me siento abrumado, puedo reconocer que esta emoción me esta comunicando que es importante que revise mis prioridades, que busque ayuda, que encuentre una solución. Cuando hacemos este ejercicio, logramos interrumpir un patrón emocional negativo, y descubrir dentro de nosotros mismos aquellos recursos internos que nos pueden sugerir que hacer en una situación particular.

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De la calidad de nuestras emociones depende la calidad de nuestras acciones y finalmente los resultados que logramos en nuestras vidas. Así lo afirma el experto en resolución de conflictos Aldo Cívico.
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