¿Cómo eran y cómo son ahora mis días de sangrado?

Al conversar sobre la primera menstruación, suelen evocarse sentimientos de cansancio, traumas, miedos y sensación de culpa. ¿Cambia esta percepción cuando crecemos? Tres mujeres nos cuentan sus experiencias.

 

Juliana Obando

“¿Qué?, ¿cómo así que enferma? No estoy enferma, simplemente me vino”, respondía en mi casa cuando menstruaba. Me sentía rara. “Qué cochinada”, pensaba. Al principio usé toallas, luego tampones y ahora la copa menstrual. Se siente muy distinto con la copa, no me siento tan incómoda como me pasaba con las toallas.

Cuando empecé a planificar, mi menstruación cambió; antes sufría cólicos y mucho malestar en los días previos al sangrado, no me daban ganas de hacer nada. Hoy es muy diferente, sangro menos.

Ahora hay menos mitos respecto a la menstruación. Cuando yo era adolescente era casi un tabú hablar del tema con mis amigas. Hoy creo que la gente es muy abierta.

Valeria Querubín

Estaba en la casa de mi papá y tenía 11 años. Cuando me “vino” por primera vez, traté de ocultarlo poniéndome papel higiénico en la ropa interior, sin embargo, mi padre se dio cuenta. Yo me puse a llorar porque sentía que me habían pillado al convertirme en “mujer”.

“Peleaba” con mi menstruación y aunque no me daban cólicos ni dolores, era un impedimento para mi día a día: me la pasaba cansada, no me sentía bonita, no era tan productiva como siempre.

Hoy tengo una relación más amigable con mi menstruación y aunque aparecieron nuevos síntomas como los cólicos y el acné, los trato con remedios naturales. Mi menstruación es un momento sagrado e íntimo en el que mi cuerpo se renueva.

Catalina Betancur

“Muy abundante”, así fueron los primeros meses después de mi primera menstruación, en ese entonces la ginecóloga me recetó unas pastillas para planificar y controlar el sangrado porque me daba desaliento, vómito, cansancio y dolor en espalda y piernas.

Aún con las pastillas mi sangrado abundante siguió, nunca pude controlarme y era muy irregular, me duraba ocho días, se me “iba” una semana, volvía y luego dejaba de menstruar por meses.

Luego de tener a mi hijo opté por un dispositivo intrauterino hormonal, primero como método anticonceptivo y segundo porque así podía pausar la menstruación por cinco años. Fue la mejor decisión que pude tomar, ya no me siento rara ni mal.

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