Un paraíso en Aranjuez

niño nadando boca arriba
Hay lugares que son corazón y latido. Sitios que irrigan vida a lo que les rodea. Así sucede en el barrio Aranjuez, en Medellín, cuando alguien pregunta por "el Comfama".

Allí están el teatro, las piscinas y la biblioteca. Todos los motivos para encontrarse. Motivos para sentirse en casa. Cuando el barrio mira hacia “el Comfama” siente confianza y orgullo.

A este lugar llegó la familia Jaramillo Hincapié buscando un sitio en el que su hijo Isaías encontrara algo de lo que había dejado atrás. El hijo de Claudia y Mauricio extrañaba el mar.

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Es la historia de un abogado que decide alejarse de la ciudad e irse a Necoclí a vivir más cerca de la naturaleza y construir una casa con sus propias manos.

Es la historia de una profesora de preescolar que se despide de sus estudiantes, queriéndolos tanto, porque se ha de ir a esa misma playa a comenzar una familia.

Allí nace Isaías. El niño creció amando su entorno pero un día los deseos de una mejor educación para él los hicieron regresar a la ciudad. Los padres quisieron que el niño tuviera la posibilidad de realizar un día sus sueños universitarios, igual que lo hicieron ellos.

Allí, la nostalgia del mar y las ganas de seguir en contacto con el agua de Isaías, hicieron que llegaran a Comfama de Aranjuez. Instructores y piscinas lo recibieron con los brazos abiertos. La dicha del niño obligó a que este viaje fuera cada vez más frecuente.

Un día, mientras Isaías estaba en clase, Claudia entró a la biblioteca y los libros de arte que encontró le recordaron la artesana que vivía en sus manos. Ya no fue solo por su hijo que quiso ir.

Una tarde cualquiera, Mauricio se enamoró también de Comfama. Ahora está dedicado a la escritura de un diccionario apasionante. Encontró un nuevo paraíso en la biblioteca poblada de libros y de historia. Así, mientras el niño nada, él se sumerge en las aguas profundas de su investigación.

Para Mauricio y Claudia las clases de Isaías se vuelven lecturas apasionantes que se alargan. De natación a artes marciales, el tiempo se llena de sentido y la familia camina hacia el futuro, con la dicha del agua, el conocimiento y los encuentros.

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Hay lugares que son corazón y latido. Sitios que irrigan vida a lo que les rodea. Así sucede en el barrio Aranjuez, en Medellín, cuando alguien pregunta por "el Comfama".
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