Celebremos esos trabajos esenciales

1.300 colaboradores que trabajan para Emvarias, atienden las operaciones de la ciudad.
La misión de Federico es una labor que lo llena de orgullo y le da un propósito a su vida.

Son las diez de la mañana. El Jardín Botánico está a pocos metros. Los carros pasan, los transeúntes siguen su ruta, mientras Federico Castrillón acomoda la volqueta recolectora para bajar el minicargador que le ayudará a despejar la zona.

Aranjuez, Manrique, Santo Domingo Savio, Campo Valdés, Santa Cruz y la extensa calle de Carabobo son sus lugares habituales. Él los recorre a diario con una tarea significativa: mantener limpias las calles de la ciudad.

Desde hace nueve años realiza esta labor para Emvarias, los últimos tres mediante la Fundación Universidad de Antioquia. Él sabe que su trabajo se nota. “Yo vivo muy contento con mi labor comooperario de recolección de escombros, limpiando nuestra ciudad, que es lo que más nos importa”, manifiesta orgulloso.

Además del sustento diario y la estabilidad económica que significa este trabajo para él y su familia, está convencido de que la adecuada disposición de los residuos es el camino que todos debemos emprender con seriedad y responsabilidad; especialmente, cuando le estamos exigiendo más de la cuenta a nuestro planeta.

Los programas de acompañamiento que la Fundación Universidad de Antioquia brinda a los operarios que trabajan en Emvarias los ayudan a crecer y a construir un futuro con bienestar y tranquilidad financiera.

 

Un reto llamado diciembre

Con la llegada de las festividades el reto es mayor para este operario de 39 años y sus compañeros de oficio, dado que con las celebraciones los residuos se duplican. “Las personas que reciben sus primas aprovechan para arreglar su frente, sacar su colchón, cambiar los muebles”, explica.

(Lee también#ReembólsaleAlPlaneta: haz tu propia bolsa de compras y ahorra dinero).

A esto se suma que hay fallas en el proceso de separación de residuos por parte de las personas y eso impide su reutilización. “Se desperdicia el 80% de lo que botamos porque no se tiene claro para qué sirven las cosas, entonces todo llega prácticamente al relleno sanitario”.

Sin embargo, Federico es un optimista permanente que cree en la educación y en la creación de cultura para invertir esta práctica. Es por ello que en su casa le enseña a su esposa María Adelaida y a su hija Melanie, de nueve años, cómo separar los residuos adecuadamente, y el material reciclable que recogen se lo entregan al recolector de su barrio. También, comparte sus conocimientos con los vecinos, porque es de uno en uno como todos empiezan a sumar.

Porte el zapato de los recolectores y contribuye tú también a mantener limpia la ciudad. Saca las basuras los días y en las horas adecuadas. Cada que puedas dales las gracias e imagina nuestro entorno sin su labor.


Que identifiques los puntos de recolección ubicados en todas las sedes Comfama. Antes de disponer tu residuo, lee la descripción según el color de la papelera: azul y gris para Reciclable y verde para No reciclable.

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La misión de Federico es una labor que lo llena de orgullo y le da un propósito a su vida.
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