Las caucasianas dejaron de ceder el asiento

ilustración policarpa salavarrieta
Ser una organización social de mujeres con mayor liderazgo y capacidad de gestión es el propósito de Asomuca.
La democracia es más que ir a las urnas. La lucha por los derechos exige participación en los diferentes escenarios políticos y sociales. Así lo entendió la Asociación Municipal de Mujeres de Caucasia.

1º de diciembre de 1955.

Rosa Parks, nacida en Alabama, Estados Unidos, hizo algo que cambió la historia de su país: siendo afrodescendiente, se negó a ceder el asiento a un blanco y moverse a la parte trasera del autobús, como era habitual, como era del deber ser en aquella época.

A este gesto, que le valió entrar a la cárcel, se le recuerda como la chispa que encendió la lucha por el reconocimiento de los derechos plenos de la comunidad afrodescendiente del país norteamericano.

Ella, una mujer capaz, autónoma, líder y consciente entendió la importancia de la participación de la mujer en las luchas y decisiones sociales; un legado que más de cuarenta años después comparte un grupo de mujeres a más de tres mil kilómetros de distancia, exactamente en Caucasia, Antioquia.

Mujeres. Capaces, autónomas, líderes, conscientes. Esto es Asomuca. Su nombre desglosado: Asociación Municipal de Mujeres de Caucasia. Un grupo que se ha ganado, a pulso, espacios donde antes no tenían cabida: ellas tampoco quisieron moverse del asiento, ellas también querían participar.

Solo quiero que se me recuerde como una persona que quería ser libre.

Rosa Parks

(Lee también: La mujer que devolvió la esperanza a San Carlos).

10 de febrero de 1996.

El día que Asomuca se constituyó como organización privada con el fin de reunir las iniciativas de caucasianas en pro de su participación en el ámbito político, social, económico y cultural de su municipio y Antioquia.

Una idea que nació cuando se dieron cuenta del potencial que como mujeres tenían para sumar. Un papel que se propusieron llevar más allá: estar en las instituciones políticas y participar. Con ello se dieron cuenta de que, si trabajaban en equipo y no cada una por su cuenta, lograrían más. Y así fue.

Por ejemplo, en el año 2008 lograron que el Plan de Desarrollo Municipal de Caucasia tuviera un capítulo especial para el desarrollo integral de las mujeres y que se creara el rubro de equidad de género en el presupuesto. En el 2012, acompañaron la implementación de la Ley 1257 de 2008 sobre no violencias contra las mujeres. Y en 2016 lograron sacar adelante la política pública de equidad de género.

Ayda, Enilsa, Socorro y Nohelia son los nombres de algunas de esas mujeres que con su trabajo han demostrado que la única forma de no repetir el pasado es haciéndose cargo de su propio futuro. Si las mujeres han sido excluidas de los espacios políticos ¿qué hicieron ellas? Se aseguraron de convocar a las caucasianas alrededor de un proyecto común: ser representadas y respetadas como una fuerza que aporta al crecimiento del Bajo Cauca, allí donde deberá florecer un mejor futuro para todos por igual.
Ser

Otras formas de participación comunitaria

  • Juntas de acción comunal.
  • Personeros y contralores escolares.  Presupuesto participativo.
  • Juntas administrativas locales, JAL.

 

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La democracia es más que ir a las urnas. La lucha por los derechos exige participación en los diferentes escenarios políticos y sociales. Así lo entendió la Asociación Municipal de Mujeres de Caucasia.
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