Atención a nuestras expectativas

Sebastián es clavadista y tiene un cupo en los Juegos Olímpicos de Tokio, competición que ya fue aplazada y que sigue en riesgo de ser cancelado. Una historia acerca de cómo es posible concentrar la atención en el presente y no en la incertidumbre del futuro.

 

Sebastián Morales tiene 26 años, nació en Medellín, donde vive con su novia, Laura, y sus dos mascotas. Desde niño sus papás le inculcaron el amor al deporte, empezó con el bicicross, pero cada vez que salía de sus entrenamientos, se daba cuenta de que el panorama era más amplio que las pistas con montículos de tierra, por eso se quedaba cautivado con los saltos de los clavadistas en la piscina.

De los clavados le llamaba la atención la tenacidad y capacidad de los deportistas de controlar su cuerpo y dar giros en el aire, tal vez por eso su mamá, atenta a los comportamientos de su hijo, notó el interés de Sebastián por el agua y decidió inscribirlo en el Cifar (Centro de iniciación y formación para el alto rendimiento). Ambos percibían los clavados de una forma distinta, para la mamá significaba peligro, para el hijo adrenalina y aventura.

De esa decisión ya pasaron 19 años, una trayectoria de triunfos, retos, desilusiones y algo de dolor. En el 2014 ganó medallas de oro y plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en México, y medalla de bronce en los Juegos Sudamericanos de Santiago de Chile. Luego, en el 2016 representó a Colombia en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, allí quedó entre los 12 mejores clavadistas en trampolín de tres metros.

El mismo día que terminó su participación en Brasil, Sebastián puso toda su atención en el siguiente reto: los Juegos Olímpicos de Tokio. Logró clasificar al certamen y en medio de su preparación surgió algo inesperado: la pandemia por la COVID-19.

Varias alternativas empezaron a presentarse en un panorama confuso lleno de pros y contras: en lo positivo estaba el tener tiempo libre, compartir más con su novia y tomarse la vida y el entrenamiento con un poco más de calma. El resto de la imagen se componía de la imposibilidad de ingresar a los escenarios deportivos, no poder estar en el agua y sentir que su nivel de competencia decaía. También rondaba la posibilidad de que los Juegos se cancelaran.

De esa imagen general protagonizada por la incertidumbre, Sebastián eligió poner su atención en seguirse preparando y olvidar el futuro incierto para enfocarse en el presente. Durante meses se las ingenió para mantenerse en forma.

Hoy, aunque las piscinas reabrieron, el evento deportivo se aplazó un año y está programado para julio del 2021. Ante el riesgo de un nuevo aplazamiento y de la parálisis, Sebastián se mantiene enfocado, y sin caer en la obsesión, practica cada salto para perfeccionar su técnica, día tras día, mes tras mes.

La atención es la que nos permite definir nuestras expectativas y elegir a qué le damos relevancia. Puede que los Juegos de Tokio se cancelen. Sin embargo, Sebastián prefiere darle prioridad a su tranquilidad mental y sentir el gozo de volar hacia el agua para vivir con plenitud esos segundos de presencia total donde no existen pandemias ni medallas.

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Poner atención es poder elegir… Nuestro nivel de expectativas ante una situación. Dicen en las calles que «uno no obtiene la vida que quiere, sino la que espera».

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¿Eres consciente de tus expectativas hacia la vida?, ¿Cuáles son?

 

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