Amada y seguida, criticada y controvertida

Amada y seguida, criticada y controvertida

“La trova, como la vida y lo humano, es diversa”. Con estas palabras responde Carlos Ignacio Gallego a una pregunta que puede resultar tan provocadora como necesaria: ¿puede trovarse sin caer en estereotipos? Aplaudida en escenarios que exaltan las tradiciones antioqueñas; pero criticada en otros por ser considerada con frecuencia vulgar, es un referente inmediato cuando en Antioquia se menciona la palabra humor.

Hija de la picaresca, subgénero literario que aparece en España durante el siglo XVI y que narra la cotidianidad, este género de rimas, métricas y palabras, se enriquece con la cultura y las  relaciones con el trabajo y el disfrute de la vida. De ahí que, en algunas ocasiones, pueda tener elementos controvertidos.

Lejos quedaron los días en que el estigma del trovador era el de un borracho grosero, para algunos gracioso. En su evolución, expresa Gallego, “una buena trova siempre tiene que ser respetuosa con el otro”. De hecho, afirma que hablar de repentismo es referirse a una conversación, a un debate y a una confrontación con el otro que siempre termina en un abrazo.

“Los buenos trovadores tienen que ser muy buenos escuchando. Porque cuando usted conversa en versos, cuando lleva la inteligencia a un juego mental, tiene que saber lo que el otro está  diciendo. Para derrotarlo desde sus mismas palabras o para no repetir lo que él está diciendo”.

Carlos Ignacio, seguidor de la trova desde hace más de tres décadas, afirma que algunas de ellas llegan incluso a ser poesía. Al mismo tiempo, también se declara seguidor de otras formas del
verso y de la copla que pueden verse en el vallenato, el rap, el contrapunteo, los payadores y las décimas, solo por mencionar otras manifestaciones que no son antioqueñas.

A los atributos de un buen trovador, también se le suman la lectura, la capacidad de entender la coyuntura política y social del país e incluso la económica, porque de todos estos temas es que nos reímos. Porque, en palabras de Gallego, “cuando los antioqueños nos reímos, interpretamos situaciones desde el humor, volvemos risa las dificultades que nos forjan y volteamos lo difícil para volverlo fácil. Hacemos de la risa y del humor un camino para vivir mejor”.

¿El reto? Saber más para trovar mejor, conocer para cambiar esas conversaciones que se vuelven ritmo, y entender la diversidad como la más grande de las manifestaciones de la vida y, por lo tanto, de la vida humana, en días donde además la trova está muy vigente, vive una renovación también generacional y donde, por cierto, las mujeres también participan cada día más

¿Cómo te sientes cuando alguien se ríe de alguna situación en la que eres vulnerable o distinto?

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“La trova, como la vida y lo humano, es diversa”. Con estas palabras responde Carlos Ignacio Gallego a una pregunta que puede resultar tan...
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