Amabilidad y generosidad, inseparables

Sonreír también es decir gracias. Esta pequeña acción relaja y desestresa.
El buen trato agrega valor: se agradece, transmite y comparte.

Con una sonrisa y una conversación amable recibe Ana Teresa a cada huésped en su hotel.

Nacida en Necoclí, entre atardeceres memorables y la brisa del mar, Ana aprendió de su abuela lo más importante: ser agradecida, saludar al llegar y despedirse al salir. Estas prácticas sembraron en ella un espíritu de servicio, que años después se convirtió en el pilar de su proyecto de vida.

En el 2016 abrió las puertas del hotel Samapini (Santa María, Pinta y Niña), un sueño realizado para ella y su esposo. Juntos decidieron crear su patrimonio y hacerse cargo de su futuro.

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A diario recibe con amabilidad a todo tipo de clientes; a los que le brindan una conversación y agradecen por su servicio, también a los que ni saludan o hasta a los que evitan, a toda costa, hacer algún contacto. Cuando eso pasa ella solo piensa en mantener su arma secreta de servicio: la amabilidad.

A Ana le funciona. Su hotel es uno de los mejores y más agradables de Necoclí, tanto que está en construcción el segundo piso de ese patrimonio que inició como un sueño para ella y su esposo. Por eso, sin importar en qué idioma hables, decir “Hola”, “¿Cómo estás?”, “¿Qué tal?”, además de mirar a la otra persona y hacerle un gesto amable, no quita nada, en cambio gratifica a quien lo recibe, y eso alimenta al alma.

Si alguna vez no te dan la sonrisa esperada, sé generoso y da la tuya. Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa, como aquel que no sabe sonreír a los demás

Dalai Lama

 

Visitar las sedes y parques de Comfama. Prometemos saludarte y darte un servicio único para que regreses.

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