Agradecer a los profesores

Así pasaron de la educación presencial a la educación a distancia en el municipio de El Bagre. Una historia de persistencia y gratitud alrededor del aprendizaje.

 

Juan Carlos Mosquera González vive en el municipio de El Bagre, en el Bajo Cauca antioqueño. Luego de hacer los oficios de la casa durante la mañana, salía a estudiar en la Institución Educativa 20 de Julio. Eran 25 minutos a pie que tenían como motivación el anhelo de encontrarse con sus compañeros y con su maestro, Manuel Tovar Seña.

Manuel recuerda que el día anterior al inicio de la cuarentena estricta, conversó sobre la noticia de la inminente llegada de la COVID-19 a Colombia: «nunca imaginé que una semana después ya no tendría contacto directo con los estudiantes de séptimo y octavo», recuerda.

Fue así como los salones de clase y la algarabía de los descansos dejaron de ser escenario para la educación. ¿Qué hacer?, ¿cómo afrontar una situación que era nueva para todos?, ¿era hora de entender que ya no se podría educar a los estudiantes? Todas estas preguntas rondaron por la mente de Manuel, sin embargo, él y el resto de la planta docente decidieron buscar alternativas.

«La primera clase virtual fue muy angustiante, pues conocíamos las precarias condiciones de conectividad de algunos de los estudiantes, además, algunos de ellos viven situaciones sociales complejas» cuenta Manuel, ya que, de 42 estudiantes, solo siete lograron conectarse.

Para que Juan Carlos pudiera estar en clase de matemáticas, por ejemplo, debía coordinarse en casa con sus otros tres hermanos, pues todos dependían del mismo celular y del mismo paquete de datos que pagaba su madre.

A raíz de esas situaciones, los profes hicieron un diagnóstico para determinar cuántos de sus estudiantes tenían acceso a internet, computadores o celulares, así como también conocimientos de las herramientas digitales y programas básicos como Word o PDF.

Los resultados los obligaron a tomar medidas distintas: revivieron el modelo de educación por radio para poder emitir conocimiento a las zonas rurales de El Bagre. Manuel cuenta que «empezamos grabando las clases en video, luego extraíamos el audio, lo editábamos y estas clases se emitían a través de la emisora del Ejército Nacional».

Hubo aprendizajes de parte y parte. Los estudiantes recibieron nuevos conocimientos mientras los profesores reimaginaron las narrativas. No es lo mismo enseñar álgebra en un tablero que hacerlo solo por audio.

Es cierto que algunos estudiantes desertaron y se dedicaron a otras actividades económicas, pero en los corazones de muchos otros, como en el de Juan Carlos, quedó un profundo sentimiento de gratitud hacia esos profesores que decidieron no rendirse.

Como dijo alguna vez el político estadounidense Benjamin Franklin: «la energía y la persistencia conquistan todas las cosas».

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Agradecer… A quienes se reimaginaron para seguir compartiendo su conocimiento con nosotros.

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¿Cómo hubiera sido el 2020 si tus hijos no hubiesen podido estudiar?

 

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