Abrazar el vacío de quienes se van

Ese recuerdo transmutó en risa y en la gratitud de una vida compartida alrededor del cariño y la alegría.

 

«Los recuerdos no abrazan», dice Ángela Escobar de Isaza cuando habla de la muerte de Juan José, su esposo. Un coágulo de sangre que empezó en el pie, terminó llevándolo al quirófano y acabó con la vida de este arquitecto de 53 años. Ángela, cuatro años menor que él, quedó viuda.

Fue hace treinta años, sin aviso, la soledad llegó a la vida de Ángela. El tiempo con su esposo siempre se le fue rápido, en sus propias palabras, fue un matrimonio fuera de serie. Vivieron el aquí y el ahora, una filosofía de vida revolucionaria para el momento. Por eso, tener que enfrentarse a una soledad impuesta, le generó unas profundas ganas de no hacer nada.

No volvió a la finca en donde trabajaba. La agobiaba pensar en llegar a casa y no encontrar a nadie con quién compartir su cotidianidad. Pasaron tres meses antes de que reconociera sus emociones para poder gestionarlas de forma adecuada. Pidió ayuda psiquiátrica, pudo reinventarse y aprender a estar en soledad.

Que las viudas no se reponen, sino que se reinventan, dice la escritora Rosa Montero. El libro, La ridícula idea de no volver a verte, le regaló a Ángela esta frase a modo de mantra. Su forma de reinvención fue encontrar esas actividades que la conectaban con la vida, «por más triste que uno esté, a uno le sigue gustando alguna cosa» dice.

En su caso fue la música. Amanecía en la sala de su casa escuchando jazz o música clásica. Poco a poco se obligó a levantarse de la cama y a seguir con sus hábitos, los mismos que hicieron más llevadera su soledad. Se propuso mantenerse ocupada. Poco a poco ese recuerdo, aunque no la abrazaba, se volvió menos doloroso, transmutó en risa y en la gratitud de una vida compartida alrededor del cariño y la alegría que vivió con Juan José.

Foto de Juan José Isaza
Juan José, esta foto acompaña siempre a Ángela en su mesita de noche.

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En soledad… nos dedicamos a nuestras pasiones

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Revisado por Ojo de lupa editores.

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